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Los legisladores del Frente Amplio, que en un comienzo tuvieron dudas, finalmente cerrarán filas para apoyar el proyecto de ley del presidente Tabaré Vázquez que propone llevar a cero el grado de alcohol en sangre permitido para manejar.

En principio, hubo diputados de izquierda que dudaron de la conveniencia de esa restricción y estaban convencidos de que 0,3 gramos de alcohol por litro de sangre –como rige hoy– está bien. A nivel de la oposición persisten las dudas.

El diputado blanco Alvaro Dastugue comentó ayer a El Observador que no está convencido del cambio propuesto y adelantó que en el Partido Nacional "se está lejos de lograr la unanimidad" para aprobarlo.

Un camino distinto propondrá el diputado Daniel Radío (Partido Independiente), quien impulsará "una penalización gradual".

Según explicó a El Observador, quienes conduzcan con una graduación alcohólica superior a 0,3 recibirán las sanciones que hoy están establecidas y que incluyen hasta la quita de la libreta de conducir.

La novedad estará para los casos donde la espirometría marque menos de 0,3. Radío entiende que, para esos conductores, primero deberá amonestarse, si se reitera la falta deberá aplicarse multa sin llegar a quitar la libreta, una sanción que quedará para cuando se pase el límite de 0,3.

Para tratar el tema del consumo abusivo de alcohol, Tabaré Vázquez formó un grupo de trabajo con legisladores de todos los partidos; representantes de Presidencia de la República; de los trabajadores de la bebida; de ONG que tratan el alcoholismo; y de los comercios minoristas agrupados en Cambadu. Según supo El Observador, Vázquez "está decidido" a prohibir el consumo de alcohol en los conductores.

El diputado Luis Gallo –que integra ese grupo y la comisión de adicciones de la Cámara Baja que empezará a funcionar la semana próxima– se convenció que llevar el consumo a cero para los conductores será lo mejor, luego de tener alguna duda sobre la medida.
Gallo (Asamblea Uruguay), junto a los senadores de la Comisión de Salud Mónica Xavier (Partido Socialista),

Marcos Carámbula (Partido Comunista) e Ivonne Passada (MPP), se reunieron con autoridades de la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev), quienes les aseguraron que los equipos de espirometría de última generación evitarán los "falsos positivos", es decir que puedan registrar un consumo de alcohol cuando la persona no tomó.

Lo mismo ocurrirá con los diabéticos y con otros enfermos que toman ciertos medicamentos. Gallo dijo a El Observador que luego de esa reunión cambió su posición y así lo explicó a otros legisladores de izquierda que también tenían dudas.

Para el diputado, llevar el límite a cero "es una señal política importante en la batalla contra el alcohol".

La senadora Passada comentó que además de prevenir accidentes, se espera de la ley, como efecto colateral positivo, una disminución de la violencia en la sociedad.

Passada comentó a El Observador que "la tendencia mundial" en materia de tránsito es prohibir el consumo de bebidas alcohólicas a los conductores.

De acuerdo a datos oficiales, 15% de los accidentes con víctimas fatales fue protagonizado por conductores alcoholizados.

Un estudio de la Unasev mostró además que el problema, como se tiende a pensar, no es de los jóvenes, ya que los protagonistas de esos episodios tienen en su mayoría entre 30 y 34 años y entre 50 y 54 años (ver infografía).

El estudio que abarcó el período 2012-2014 determinó que –en promedio– se realizaron 30.000 espirometrías anuales a conductores que participaron en siniestros con lesionados. El estudio revela que 6% de esos conductores tenía alcohol en la sangre, lo que significa un promedio anual de 2.000 personas.

En 2014, 265 conductores participaron de accidentes con un nivel de hasta 0,3 gramos de alcohol por litro de sangre (máximo permitido por la ley), mientras que fueron 1.793 los que presentaban cantidades por encima del límite.

Hasta ahora, la comisión ya acordó ampliar la prohibición de vender bebidas alcohólicas entre las 22 horas y las 8 de la mañana, aunque la limitación dejó afuera a bares, restaurantes y clubes nocturnos que podrán vender a sus clientes.

La senadora nacionalista Verónica Alonso planteó eliminar el subsidio –son unos US$ 10 millones al año– que recibe la industria cervecera pero el planteo no lo formalizó en el grupo de Presidencia.

Por otro lado, se pensó en aumentar los impuestos a las bebidas alcohólicas, aunque por ahora, eso no prosperó. Otras restricciones recaerán sobre la publicidad.

Antecedentes

En su primera Presidencia (2005-2010), Tabaré Vázquez envió un proyecto al Parlamento para regular el mercado y la publicidad de las bebidas alcohólicas.

Propuso prohibir la venta de bebidas alcohólicas en eventos deportivos, espectáculos culturales y conciertos. También en kioskos y estaciones de servicio.

Su sucesor José Mujica (2010-2015) también remitió un proyecto que prohibía tomar en la calle, así como las promociones de canillas libres y happy hours.

Ambos proyectos quedaron sin aprobación.


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