"Dios salve a Osama Bin Laden, nunca le atraparéis", dijo un arrogante Moussaoui al entrar en la sala donde escuchó la sentencia formal que leyó la jueza Leonie Brinkema.
"Dios salve a Osama Bin Laden, nunca le atraparéis", dijo un arrogante Moussaoui al entrar en la sala donde escuchó la sentencia formal que leyó la jueza Leonie Brinkema.
Tras esta sentencia, el único condenado en EEUU por los atentados del 11-S cumplirá su pena en una cárcel de alta seguridad del estado de Colorado, donde permanecerá aislado del resto del mundo durante toda su vida.
Hoy, la juez Brinkema, en referencia a esta frase, dijo: "Mire a esta gente. Ellos volverán a ver el cielo, escucharán a los pájaros... Usted no, así que está quien claro quién ha ganado".
"Ustedes me han tachado de terrorista, de criminal o lo que sea. Mírense ustedes mismos, yo lucho por mis creencias", dijo Moussaoui en una intervención que duró unos cinco minutos, hasta que la jueza le prohibió, a petición de la acusación, utilizar su oportunidad de hablar para hacer un discurso político.
Aunque el reo intentó replicar, Brinkema ya no se lo permitió: "Nunca más tendrá la oportunidad de hablar en público, y ése es un final justo".
Hoy se ha conocido que el Gobierno francés estaría dispuesto a "examinar" una "eventual petición de traslado" de Zacarias Moussaoui a Francia para cumplir su condena, según un portavoz del Ministerio galo de Asuntos Exteriores.
"Mi hijo será enterrado vivo porque Francia no ha osado contrariar a los estadounidenses, ha preferido entregar a un árabe", afirmó.
"Dado su estado mental y sus comentarios en los últimos meses, su reacción no ha sido una sorpresa en absoluto", declaró a la salida del juicio Lisa Dolan, que perdió a su marido en los atentados.
La confirmación del veredicto del jurado por parte de la jueza Brinkema pone el punto y final a un proceso legal de cuatro años y medio, desde la detención de Moussaoui en Minesota por problemas con su visado en agosto del 2001.
(EFE)