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Esto refleja que más allá de las dudas que persisten en el consumidor acerca de la situación y perspectivas de la economía en los planos personal y país, el abaratamiento relativo de los bienes durables básicamente por el dólar barato y el aumento de los ingresos reales vía desaceleración de la inflación continúan estimulando un mayor consumo privado.

En agosto, y por segunda vez en los primeros ocho meses del año, el Índice de Confianza del Consumidor (ICC) salió de la zona de moderado pesimismo y se ubicó en zona neutral.

La última medición divulgada este miércoles muestra que el ICC aumentó 4,8 puntos respecto a julio hasta los 50,5 puntos.

El incremento registrado en agosto responde a una recuperación de los tres subíndices que conforman el ICC: "situación económica personal" (6,5 puntos), "situación económica del país" (5,7 puntos) y "predisposición a la compra de bienes durables" (2,3 puntos).

Si se observa el promedio, en los ocho primeros meses de 2017, el ICC continúa siendo igual que el del segundo semestre de 2016 (48,1 puntos).

En lo que va del año los subíndices de "situación económica del país" y "situación económica personal" fluctúan fuertemente, y son más las veces en que gana la tónica pesimista, explica el informe de la Cátedra Sura de Confianza Económica de la Universidad Católica, encargada de elaborar el índice junto con Equipos Consultores.

Por su parte, el subíndice de predisposición a la compra de bienes durables, salvo en un par de meses, ha mantenido una tendencia de recuperación a lo largo del año, asociada con la estabilidad del dólar.

El último informe de cuentas nacionales publicado la semana pasada por el BCU da cuenta de que entre abril y junio el consumo siguió recuperándose y creció 4,4% respecto a igual trimestre de 2016, por encima del ritmo en que mejora la economía.

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