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La candidatura de Constanza Moreira a la presidencia de la República se construyó en oposición a la de Tabaré Vázquez. En el libro “Constanza, el desafío”, escrito por el periodista Carlos Caillabet en base a entrevistas con la precandidata, Moreira cuenta su vida, expone sus principales ideas y destaca los “desgajamientos” que provocó el gobierno de Vázquez dentro del Frente Amplio.

La precandidata, que hoy tiene 54 años, se crió en una familia “clase media, universitaria y de izquierda”. Su madre, egresada de Bellas Artes, y su padre, odontólogo, se conocieron militando en el Partido Comunista. Cuando su madre es echada del partido, su padre se aparta. “Mis padres eran una especie de republicanos medio anarcos”, sostiene.

Dirigentes que se resistieron a su candidatura a la presidencia del Frente Amplio en 2007 decían que Moreira era “una recién llegada a la política”. “Por pudor nunca se me hubiera ocurrido hacer pública la historia de mi familia, de mis padres, de mis hermanos y si ahora lo hago es porque me hartaron con eso de que soy una recién llegada”, confiesa Moreira.

“Ahora es fácil ir a una manifestación a protestar pero en los años 60 era muy peligroso y la izquierda se jugaba la vida en la calle. Chiquilines como nosotros, con apenas 12 años, manifestábamos y la ligábamos”, cuenta, sin detenerse en cómo la ligaba.

Moreira estudió filosofía y ciencias políticas. En la década del 80 rompió amarras y se fue a hacer un postgrado a Brasil, donde se especializó en élites políticas. En “Entre la protesta y el compromiso”, uno de los tres libros académicos que publicó, explica “la forma en que se va constituyendo una élite de izquierda”. A su regreso a Uruguay, participó del taller del escritor Mario Levrero y publicó dos libros de ficción bajo pseudónimo.

Desde su regreso, desarrolló una carrera como politóloga, que dio un viraje en 2007, cuando el entonces ministro de Ganadería, José Mujica, la llamó a su despacho. “Pensamos que debemos renovar el FA”, le dijo Mujica, que la postuló, sin avisarle, a presidenta del Frente Amplio. “No pude y en parte no quise oponerme por respeto a Mujica (…) En estos procedimientos la política de izquierda es muy cruda”, sostiene. “Cuando sentí que mi nombre no obtuvo la mayoría necesaria (para ser presidenta del FA) sentí un gran alivio”, agrega.

Sin embargo, Moreira dejó crecer entre los suyos la idea de la necesidad de renovación.

Antitabarecista
Moreira creía que la renovación debía darse dos años después, en junio de 2009, en las elecciones internas del período pasado, pero el entonces presidente de la República, Tabaré Vázquez, se lo impidió. “Si Tabaré Vázquez hubiera dado un paso al costado, si no se hubiera pronunciado por Astori, habría existido la posibilidad de construir una fórmula con un hombre y una mujer relativamente jóvenes así como se construyó la candidatura de Dilma Rousseff en Brasil, pero como esa chance no existía decidimos proponer a Mujica”, asegura.

Su apoyo a Mujica, que entonces tenía 74 años, fue, por lo tanto, en oposición al entonces presidente y a Astori. Hoy sostiene que Vázquez no debería ser el candidato del Frente Amplio porque tiene esa misma edad.

En el libro, apunta contra el primer gobierno de Vázquez por generar “desgajamientos” en la izquierda. El primero fue “por la posición de Vázquez con respecto a los derechos humanos”. “Me refiero a sus intentos de reconciliación nacional y a la intención de llevar adelante un proyecto del diputado colorado Daniel García Pintos para reparar a los familiares de los caídos en la lucha contra la sedición (…) Yo no podía imaginar que se intentara de equiparar a los unos con los otros. A las víctimas del terrorismo de Estado con los victimarios”, explica. El segundo fue por la despenalización del aborto. Y el tercero se produjo por “la política exterior: el conflicto con Argentina por las pasteras; el tema del TLC; la participación en las fuerzas de paz en Haití; la visita de George W Bush a Uruguay”.

Pero las críticas a Vázquez no terminan ahí. “No se puede hacer una alianza con Hermes Binner (presidente el Partido Socialista de Argentina) que ha manifestado abiertamente su favoritismo por Capriles (líder de la oposición venezolana)”, sostiene Moreira.

“El Uruguay laico quedó comprometido en el gobierno de Vázquez cuando se decretaron tres días de duelo por la muerte del Papa”, agrega. “Sobran ejemplos para suponer que con Tabaré daremos una vuelta atrás en muchos aspectos”, concluye.

También son blanco de sus críticas el vicepresidente, Danilo Astori, el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, y los dirigentes de segundo orden. “Para algunos la grandeza de la candidatura de Vázquez (en estas elecciones) no podía demostrarse sin demostrar la pequeñez de la otra candidatura y eso me pareció mezquino, poco inteligente y de mala política”, asegura. “El Frente Amplio últimamente ha sido muy cruel con los líderes emergentes”, expresa.

El libro se presenta hoy, a la hora 19:30, en Espacio Guambia.
Temas:

Decisión 2014

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