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El preacuerdo para la renovación de un nuevo convenio salarial que sellaron en una maratónica negociación las cámaras empresariales y el Sindicato Único de la Construcción y Anexos (Sunca) en la madrugada del pasado martes, tendrá su mayor impacto en los costos de la vivienda de interés social, un tema que preocupa al Ministerio de Vivienda que analiza la posibilidad de aplicar “topes” a los precios de venta.

Por otro lado, operadores del sector sostienen que la construcción irá lentamente convergiendo hacia un proceso de incorporación de nuevas tecnologías para reducir costos y mitigar el peso del incremento de la masa salarial a futuro.

El presidente de la Asociación de Promotores Privados de la Construcción del Uruguay (Appcu), Ariel Cagnoli, reconoció ayer a El Observador que el “mayor impacto” por el nuevo convenio que se acordó con el Sunca se verá reflejado en la construcción de vivienda de interés social. El preacuerdo estableció un incremento de salario nominal del 12% retroactivo al 1º de octubre para el primer año, con un ajuste real del 4%. Para los próximos dos años se definieron subas de hasta 3% real anuales, pero estarán atadas a la evolución del personal ocupado de la industria (ver aparte).

El titular de la Appcu explicó que la vivienda de interés social “es la más perjudicada” porque la mano de obra representan entre el 40% y 50% de los costos totales. En otras construcciones más suntuosas el peso de la contratación de trabajadores está por debajo de ese porcentaje.
En una línea similar, el consultor Julio Villamide, coincidió en que habrá un ajuste al alza en los costos de construcción que implica una “complicación porque coincide con un descenso de la productividad. Es un cóctel difícil de sostener”, alertó.

El operador recordó, en tanto, que los incrementos de salarios que se alcanzaron con este preacuerdo están bastante por debajo del convenio anterior, que llegó a tener incrementos superiores al 20% anual. “Era imposible sostener en el futuro incrementos de esa magnitud”, admitió. En ese sentido, rescató la “madurez” del sector para alcanzar rápidamente un preacuerdo salarial. Para Villamide, a futuro habrá un incremento de los costos de construcción y precio de venta al público “más moderado” que irá acompañando el desempeño de la economía en términos generales.

Plan B para costos
El socio de la firma constructora Vitta, Iván Seller, indicó a El Observador que hoy los costos de la mano de obra en Uruguay “están a los niveles de Europa”. “El obrero uruguayo es extremadamente caro respecto a otros obreros de la región. Es casi el doble que el costo en Argentina y está por encima de Brasil y Paraguay”, afirmó. Con este escenario, para Seller, las empresas intentarán disminuir los costos de construcción apelando a sistema de construcción más modernos, que permitan reducir el peso de la mano de obra. Precisamente, para Villamide hoy están dadas las condiciones para que las empresas constructoras puedan apostar a nuevas tecnologías para “hacer más con el mismo personal”. Añadió que en el pasado no había estímulos para que los privados incorporaran nuevas tecnologías porque los salarios eran bajos y el mercado el crédito estaba poco explotado. No obstante, para Cagnoli de Appcu este proceso no es “automático” y para que las empresas inviertan en nuevas tecnológicas para comenzar a utilizar sistemas de viviendas prefabricadas, por ejemplo, “requiere un horizonte de largo plazo”. Para ello es “clave” que desde el gobierno no se hable “continuamente” sobre cambiar las reglas de juego. “Es vital que los inversores tengan certidumbre para planificar sus proyectos e invertir”, reclamó Cagnoli.

Rechazan tope
El presidente de la Appcu discrepa con la intensión que hace pocas semanas manejó el Poder Ejecutivo de fijarle “topes” a la vivienda de interés social en Montevideo. El asesor del Ministerio de Vivienda, Leonardo Falkin, declaró a El País que le “preocupa” que “hay varios proyectos que no han trasladado a precios las exoneraciones (fiscales)” que otorga la ley de vivienda de interés social y que “hay margen para que los ajusten”. Según datos de Vivienda, los inmuebles de un dormitorio amparados en esta ley comercializados en julio promediaron US$ 85.000; los de dos dormitorios US$ 113.600 y los de tres dormitorios US$ 139.000. A juicio de Cagnoli, “los topes solamente sirven para desestimular a los promotores de la construcción”. Explicó que los precios de venta de los inmuebles se dispararon en los últimos años por distintos factores pero “principalmente por los aumentos de salarios de la mano de obra”.

Peón ganaría $ 31.441 en 2016
Una simulación que elaboró el Sunca en base al preacuerdo que alcanzó con la patronal esta semana –asumiendo una inflación anual promedio de 9% para los tres años del convenio–, llevaría el salario nominal de un peón (la categoría más baja) de $ 23.294 desde el 1º de octubre de 2013, a $ 26.739 en igual mes de 2014; a $ 30.520 en octubre de 2015 y a $ 31.441 desde el 1º de enero de 2016.En tanto, el salario de un oficial –que quedó con un ingreso de $ 31.293 desde el 1º de octubre de este año–, pasaría a $ 36.675 en octubre de 2014, a $ 42.775 en igual mes de 2015 y a $ 43.754 en enero de 2016. Estas proyecciones de ingresos se obtienen con un promedio de 190,6 horas trabajadas por mes e incluyen las partidas por alimentación a la que accederán los obreros desde enero del próximo año.

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