En algún momento soñé que tener un título tenía una relación directa e incondicional con el éxito empresarial. Bien dije “soñé”, porque rara vez esta relación causal se da.

Quienes buscan en una carrera la posibilidad de potenciar sus antecedentes para conseguir y/o lograr ascensos en relación laboral de dependencia tienen una buena cuota de razón. El mercado laboral necesita profesionales o técnicos formados adecuadamente para poder acceder a sus objetivos. Si bien es insustituible el aprendizaje que uno hace dentro de la empresa, venir con formación previa es ampliamente relevante. ¿Es esto igual para todas las opciones de vida?

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No todos los caminos conducen a un sueldo

La realidad indica que no todas las personas quieren hacer carrera en un trabajo. Algunas (que francamente son minoría) buscan desarrollar sus propios emprendimientos. Las razones son múltiples: posibilidad de ser su propio jefe, como alternativa al desempleo, por vocación por determinadas actividades o porque la suerte lo guió por ese camino. No pretendemos desde estas líneas delimitar quién es y quién no es emprendedor, pero definámoslo como aquel que “se tira por su cuenta”, dicho en claro español. Quienes optan por este camino tienen una dificultad mayúscula. Necesitan formación para ejercer su actividad pero quizá es difícil que encuentren opciones educativas puntuales para sus necesidades. Quizá algunos cursos les resulten muy generales, quizá no tengan tiempo o dinero. Pero lo que sí queda claro es que quienes tengan mayor y mejor formación partirán con ventajas frente a los que basan su accionar en la siempre necesaria (aunque no suficiente) intuición.

Armemos nuestra propia formación

El emprendedor debe definir claramente cuales son sus necesidades y en qué áreas debería potenciarse. La habilidad comercial no es opcional, de ella depende que el negocio funcione o no. Lo mismo el conocimiento de marketing, indispensable para el éxito. Pero cada persona debe delinear la forma en que obtendrá su aprendizaje, en el amplio sentido de la palabra. Quizá para aprender a vender no tengamos que ir a ningún curso y sí trabajar un tiempo en alguna empresa referente en el área comercial. Lo mismo pensando en marketing o finanzas. No hay manera más efectiva de transitar un proceso de aprendizaje que vivir la experiencia, entonces, si abrazamos fuertemente algún desafío para emprender, ¿por qué no sacrificar un tiempo en procura de potenciar nuestras habilidades?

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