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Marzo, abril y mayo de este año fueron testigo de cómo los uruguayos iban volviéndose menos positivos respecto a su situación económica y a la del país. El mes pasado, el Índice de Confianza de los Consumidores (ICC) bajó 7,7% en comparación con abril, con lo cual dejó atrás la zona de "moderado optimismo" en la que se había mantenido hasta el cuarto mes del año para pasar a ubicarse en la de "moderado pesimismo".

El indicador –que comenzó a elaborarse en agosto de 2007– no ingresaba en ese terreno desde el último trimestre de 2008, como coletazo de la crisis financiera global desatada tras la caída de Lehman Brothers en Estados Unidos. Los responsables del trabajo calificaron al dato como una "luz de alarma".

En esta oportunidad, la caída general del ICC coincide con la baja de los tres subíndices que se utilizan para calcularlo (de situación económica del país, de situación económica personal y de predisposición de compra de bienes durables). El indicador es elaborado por Equipos Consultores y el Departamento de Economía de la Universidad Católica del Uruguay (Ucudal).



La encuesta –que consulta a 400 personas mayores de 18 años– también releva otros indicadores de confianza, como expectativas de inflación, de desempleo, de ingresos y capacidad de ahorro.

Según Alejandro Cavallo, director de Economía de Equipos Consultores, hasta hace algunos meses se observaba un nivel de confianza "descontextualizado". "(El índice) demoró en caer, hubiésemos esperado un deterioro más rápido que el que efectivamente se dio", agregó. Estos meses de "corrección" hacen pensar que el rezago se "ajustó". De mantenerse el contexto actual, apuntó Cavallo, " podemos seguir teniendo ajustes, pero esperaríamos que fueran menores".

Más desempleo e inflación

La caída más pronunciada durante mayo se produjo en el subíndice que mide la predisposición a la compra de bienes durables, que descendió 15,6% respecto al mes anterior y se ubicó en su mínimo histórico. Desde octubre del año pasado, este subíndice acumula una caída de 40,6%, que se pronuncia con más fuerza durante este último mes.

La depresión de este subíndice en particular no responde solamente a una apreciación del tipo de cambio –este tipo de productos, como vehículos o electrodomésticos, suele pagarse en dólares– sino también a la aparición de perspectivas más pesimistas respecto a la economía.
Para la investigadora senior del Departamento de Economía de la Ucudal, Silvia Vázquez, el dato va atado a la suerte que correrá el consumo. "Niveles más bajos de predisposición hablan de tasas más bajas de crecimiento del consumo", indicó (ver recuadro).

Por el lado de los otros dos subíndices (situación económica del país y personal) todavía se encuentran en la zona de "moderado optimismo". El promedio de esos subíndices entre enero y mayo de este año están 5,7% y 6,4%, respectivamente por encima de igual período del año anterior.
A pesar de este dato más auspicioso, el informe señala que mayo fue el primer mes de 2015 que vio niveles menores si se los compara con un año atrás.

Vázquez señaló que el consumidor está "menos optimista" no solamente en cuanto al futuro de la economía en general sino también en lo que concierne a su bolsillo: "Todavía está en zona de optimismo, pero ha bajado mucho".

La investigadora añadió que esto es consistente con las expectativas que se manifestaron en el campo del desempleo, del ingreso y de la inflación, que empeoraron respecto a abril. Las expectativas de desempleo registraron la mayor variación de los tres indicadores de confianza. Tuvieron un aumento de 13,5% desde el último dato de abril, con lo que se llegó a un máximo desde mayo de 2009. Eso va en línea con el incremento del desempleo, que en abril alcanzó un máximo en seis años de 8,1%.

En el terreno de la inflación, el índice de expectativas subió 10,5% respecto a abril. El trabajo indica que además de la aceleración que tuvo la inflación –que en los 12 meses a mayo llegó a 8,4%– en mayo los consumidores vieron que el precio de los alimentos subió más que el promedio de la canasta y que el tipo de cambio siguió apreciándose. Igual suerte corrieron las expectativas de ingreso de la familia, que cayeron 6,7% frente al mes anterior. De esta manera, acumula su cuarta caída mensual consecutiva.

En la vereda de enfrente, la capacidad de ahorro mostró una recuperación luego de la caída que tuvo en abril, de 7,1%, y subió 2%. A pesar de esto, el sondeo indica que "en un contexto de aumento de las expectativas de inflación y de caída de los ingresos esperados, parecería que la capacidad de ahorro no mejorará próximamente".

El dinamizador de la economía bajo la lupa

El informe remarca que durante el primer trimestre de 2015 el consumo creció a menor ritmo que el PIB, lo que solamente se había visto durante dos trimestres de 2010.

De mantenerse esta situación, agrega, se podría inferir que la desaceleración del consumo, al mismo tiempo que evidencia un enlentecimiento de los ingresos, podría también responder a un ajuste de las expectativas.

Silvia Vázquez dijo que desde 2010 el consumo –dentro de la demanda interna– se había puesto el traje de dinamizador del nivel de actividad. Ante un escenario de pérdida de dinamismo del consumo, indicó, "es consistente pensar que la economía va a enfrentar unos trimestres de tasas de crecimiento bastante más moderadas que las que hemos visto en los últimos años".
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