Los consumidores uruguayos tienen una visión a futuro cada vez más pesimista sobre la evolución de la economía y sus finanzas personales, alentados por un estancamiento de la economía local, la aceleración inflacionaria, un deterioro de las condiciones del mercado de trabajo y las medidas de ajuste fiscal anunciadas por el gobierno. Esa pérdida de confianza es una mala noticia para el consumo, que acumula cuatro trimestres consecutivos de caídas o magro crecimiento, y particularmente para el sector comercial, que ha visto recortadas sus ventas en el último año.
Consumidores más pesimistas por ajuste fiscal y perspectiva laboral
Gasto de los hogares se contrajo en primer trimestre y no se espera repunte en el segundo