Lo desarrollaron en grises ciudades inglesas, como Nottingham, a mediados de la década del 60, y en la ciudad holandesa de Eindhoven, donde se encuentran los cuarteles generales de Philips. Luego, empresas estadounidenses y japonesas corrieron la carrera de la masificación y a mediados de la década del 70 el videocassette explotó a nivel mundial, como una nueva forma de ver cine.
Contra viento y marea, los videoclubes de barrio subsisten
Para ver películas hoy, existe internet, los canales de televisión por cable y las ferias donde se consiguen los discos piratas. A pesar de todo esto, los videoclubes de barrio resisten en el mercado uruguayo