Control del casco en Soriano redujo cantidad de lesionados graves
Intendencia obliga su uso desde la aplicación de Ley de Faltas
En noviembre de 2013 se agotaron las existencias de cascos en la ciudad de Mercedes. Hasta entonces habían sido un mal negocio. Los inspectores de tránsito no fiscalizaban su uso por disposición del exintendente Guillermo Besozzi en trasgresión a dos leyes de tránsito (Nº 18.191 y 19.061). Pero la entrada en vigencia de la Ley de Faltas (Nº 19.120) cambió la rutina. El resultado fue mejor de lo que esperaba la Unidad Nacional de Seguridad Vial (Unasev): se redujo el porcentaje de motociclistas lesionados.
En 2013, se registraron 369 lesionados de distinta entidad y cuatro fallecidos que no llevaban puesto el casco. Del total, 52 sufrieron distintas heridas de gravedad, en particular, traumatismos faciales, cervicales y de cráneo, pero solo 12 habían protegido su cabeza. Los datos de enero a setiembre de 2014 muestran otra realidad. La cantidad total de lesionados cayó un 26%, según datos proporcionados por Unasev a El Observador. Los lesionados leves sin casco pasaron de 242 a 15; mientras que los graves bajaron de 40 a 2. Hubo tres motociclistas fallecidos.
La subdirectora del Hospital de Mercedes, Patricia Laxaga, dio fe del cambio sanitario. “Tuvimos menos consultas en la emergencia, menos ingresos a CTI y las lesiones que atendimos, a nivel de cráneo, no fueron tan graves”, dijo a El Observador.
Cambio de actitud
En 2012, solo el 8% de los motociclistas del departamento usaba casco. Compartían el fondo de la tabla con el desobediente Cerro Largo (5,6%). En noviembre de 2013, en el primer mes de aplicación de la Ley de Faltas, se subió a 22%. Hasta aquí solo se controlaba su uso si el conductor era menor de 18 años. Después vino el salto: 93% de acatamiento a setiembre de este año, según datos de la Unasev. Ahora la multa es de $ 1.146, más barata que en Montevideo, donde el infractor paga $ 1.890.
Hace un año, el índice de motociclistas con heridas graves o fatales representaban el 15% del total de lesionados del departamento; la fiscalización contribuyó a bajarlo al 10%. Al respecto, el secretario general del organismo, Pablo Inthamoussu, afirmó: “Se confirma lo que en algún momento se quiso cuestionar. Es una discusión ya agotada”.
Besozzi rechazaba la fiscalización del uso del casco con dos argumentos: que el sentido de responsabilidad social recaía en cada individuo y que la Unasev debía demostrarle que la falta de ese elemento de seguridad generaba más muertes en comparación con otros departamentos. Para esto se apoyaba en que la tasa general de mortalidad por siniestros de tránsito de Soriano es una de las mejores del país: 11,8 cada 100.000 habitantes. La tasa nacional es de 16,5 fallecidos.
Con todo, un funcionario de la Brigada de Tránsito de la Intendencia de Soriano desestimó que la fiscalización del casco haya contribuido directamente a reducir los lesionados graves como sí pudo haber incidido el control de la velocidad. El Observador no pudo contactarse con el director de Tránsito, Carlos Rodríguez.
Promesa electoral
El exintendente Gustavo Lapaz (1995-2005) ha manifestado su intención de desobedecer la obligatoriedad del uso del casco en caso de ganar las elecciones municipales de 2015 bajo el supuesto de que las leyes de tránsito no respetan la autonomía departamental. Incluso, ha dicho que presentará un recurso de inconstitucionalidad. “Si la Constitución de la República dice que los gobiernos departamentales son autónomos, una ley no puede marcarle a la intendencia lo que tiene que hacer. Indudablemente, primero está la Constitución y después está la ley”, dijo en marzo al programa No toquen nada de Océano FM. Y añadió: “¿Cuántos entran con el casco colocado a robar y matan gente? Por culpa del casco en los robos matan gente, por culpa del casco también se puede salvar gente. Habría que comparar las situaciones”.
Estudios científicos determinaron que el uso del casco evita hasta una de cada tres traumatismos faciales y que disminuye hasta en 60% la ocurrencia de todos los tipos de lesiones hemorrágicas intracaneanas; así como también la gravedad de las lesiones, el tiempo de internación y la mortalidad asociada a trauma craneano.