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"Yo estoy convencido que debe de haber un niño en el mercado del erotismo, que las rescata y las pone en primera plana. Hay un niño que lee Revista Hombre, Maxim y Gabo, compara todo, graba a Tinelli, los canales codificados y, como Marcelo Bielsa en el Mundial, estudia el mercado detenidamente y luego elige con la precisión de un cirujano... . Sucedió con Xuxa, Reina Reech, Panam, Flavia Palmiero...”.

Con esa ironía ponía sobre la mesa el tema de las vedettes devenidas en conductoras infantiles el periodista de espectáculos argentino Emilio Fernández Cicco, en una columna de humor que publicó hace tiempo en el portal Hipercrítico de internet.

Para Uruguay, la broma tomó vigencia en las últimas semanas cuando se sumó al fenómeno la uruguaya Claudia Fernández, a quien ahora se la ve conduciendo para los más chicos Jungla mágica, junto a Karina Vignola en canal 10.

Más allá de que el público pueda estar encantado o fastidiado con su nuevo rol, no hay dudas de que la nueva apariencia suscita varias interrogantes. ¿Qué lleva a las vedettes a decidir orientarse a los más chicos? ¿Qué lleva a los niños a preferirlas? ¿Cuáles son las cláusulas morales con las que lidia un productor?

Consultada sobre estos temas, Fernández dijo estar “súper cómoda” con su nuevo rol.
Sus experiencias pasadas como vedette no la intimidan en absoluto, y dice no haber recibido ningún tipo de directiva para cambiar su perfil mediático más allá del “sentido común”. De hecho, estaría dispuesta a participar nuevamente en el teatro de revistas junto a Antonio Gasalla. “No soy una conductora que me inicié en un programa infantil, aunque ahora es lo que quiero hacer. Soy Claudia Fernández que puede hacer monólogos, comedias, y conducir”, afirmó.

A su criterio, no existe nada extraño en el hecho de que varias vedettes hayan optado por orientarse a los chicos. “No veo por qué hay que encasillarse, si uno tiene la capacidad de hacerlo. De hecho, considero que soy una buena mamá aunque me ponga el conchero”.

Vignola, su compañera en el nuevo desafío no se imagina haciendo el mismo camino que Flavia Palmiero (de conductora infantil a figura un poco más erótica). “En lo público siempre manejé otro perfil. Si bien me gusta vestirme sexy no me imagino saliendo con un conchero; me moriría de vergüenza”. Pero no lo dice en un tono peyorativo. De hecho, aclara: “Todas las mujeres tenemos costados de femme fatal, lo mostremos o no en público, como también todas tenemos un instinto maternal que se desarrolla más tarde o más temprano”.

Vignola entiende que es natural que los chicos tengan ciertas preferencias por las vedettes. “En la sociedad actual a los niños se les enseña mucho a mirar una determinada concepción de belleza. En la televisión en general lo estético pesa cada vez más. Lamentablemente, eso para mí no es bueno, aunque también es una corriente difícil de frenar”, indicó.

Ninguna de las conductoras mencionó haber tenido directivas de comportamiento por parte de los productores del programa. “En mi caso apuesto al sentido común, si fumo no lo hago en público, trato de cuidar mi vocabulario cuando salgo en los otros programas. En definitiva, soy la misma persona aunque salga en dos horarios distinos”, afirmó Vignola.

Para muchos televidentes, el vestuario de las conductoras tiene un componente “sensual”, aunque Vignola prefiere denominarlo “con onda”. Según contó el mentor del programa, Fernando Recoba, la elección de Fernández como conductora estuvo ligado a su espontaneidad y versatilidad, y también a un deseo personal de plantearse un desafío.

“Aunque sabía que muchos iban a saltar por su rol de vedette, me pareció interesante trabajar en un personaje que saliera del estereotipo de conductora pura y casta”, afirmó.
A su criterio, los niños han cambiado mucho a la hora de mirar la televisión, ya no se sienten atraídos por personajes que hablan con una voz aniñada y dicen frases como si fueran tontos. En este sentido, resaltó el humor irónico de ambas conductoras como un elemento necesario en la conducción infantil contemporánea.

Si bien reconoció que en una sociedad mediatizada como la actual las medidas 90, 60, 90, y que la belleza física es importante, no descartó la posibilidad de construir personajes desde otro ángulo aunque en este caso, esa no haya sido su elección.

10 vedettes devenidas en conductoras infantiles

Belén Francese: Se hizo famosa en Bailando por un Sueño y fue tentada por El Trece para conducir un programa para niños.

Panam: Es tan recordada por sus sensuales participaciones en programas de Gerardo Sofovich que por sus programas para chicos.

Caramelito: Empezó su carrera en la tribuna del programa Nico, de Nicolás Repetto. Luego tuvo varios programas para chicos.

Mariana De Melo: La vedette condujo El circo de las estrellas, una puesta para niños en la que cantaba su hit La llorona.

Flavia Palmero: Hizo al revés que las otras. Después de su éxito con los niños, en 1980 y 1990, en 2008 bailó con Marcelo Tinelli.

Nazarena Vélez: La rubia erótica incursionó en la animación infantil acompañada de un robot llamado Cortocircuito.

Iliana Calabró: La vedette compartió el conchero con los chicos. Mientras bailaba por un sueño, también hacía teatro infantil.

Reina Reech: Condujo varios programas infantiles en Argentina e incluso en Paraguay durante la década de 1990.

Jimena Cyrulnik: Fue modelo, en 2008 patinó por un sueño y después estuvo a cargo de la conducción de Cantaniños.

Xuxa: La reina de los baijitos tuvo un pasado lleno de controversias., posó desnuda en varias revistas e incluso una porno.

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