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Hace un año y medio, los industriales argentinos soñaban con el fin del rígido régimen de convertibilidad cambiario con la esperanza de que una devaluación del peso les permitiera ganar competitividad en los mercados internacionales.

Una encuesta realizada por el Centro de Estudios para la Producción del Ministerio de Economía a grandes empresas industriales reveló que el principal escollo de los exportadores para incrementar sus ventas son sus costos, y el segundo problema las barreras para ingresar a otros mercados.

Pese a la severa contracción económica que siguió a la medida, cientos de empresas continuaron exportando y otras comenzaron a vender al exterior al mejorar su rentabilidad por cobrar en dólares mientras que sus costos permanecieron en depreciados pesos, la mayoría de ellos congelados, como los salarios y tarifas.

"Los temas vinculados al 'costo argentino' y las condiciones de acceso a mercados aparecen como los temas de mayor relevancia para las firmas con inserción exportadora relevante", dijo el informe oficial.

Además, en su opinión, una caída de la demanda global de bienes durante este año exacerbó la competencia por precios.

En los primeros cinco meses del año, Argentina acumuló exportaciones por US$ 11.645 millones, un 13% por encima de las del mismo lapso del 2002, aunque sólo un 2% mayores en términos de cantidades exportadas.

A toda máquina

Pese a las quejas, cerca de la mitad de las empresas consultadas en la primera encuesta dijeron que este año llegarán a estar muy cerca del máximo de su capacidad instalada, mientras que un 31,3% dijo que estará usando entre el 60 y el 80% de su capacidad.

Según el gobierno, uno de los motores de la economía durante este año fue la producción en Argentina de bienes que antes se importaban.

Pese a la creencia local de que los productos argentinos son de menor calidad que los importados, un 56,5% dijo "no haber incurrido en pérdidas de eficiencia a partir de la sustitución de insumos importados por sus similares nacionales".

(Reuters)

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