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Las medidas que anunciaron la semana pasada el Banco Central y el Ministerio de Economía para contener la caída del dólar y corregir el rumbo de la política monetaria serán “útiles para evitar un deterioro más profundo” ante la desaceleración de la economía en el último año, pero “no corrigen desequilibrios reales” en torno a la política fiscal, la evolución de la demanda agregada y del salario real. Ante esto, existe el riesgo de que la inflación alcance los dos dígitos para julio y agosto, analizó ayer Alfonso Capurro, gerente del departamento de economía de CPA Ferrere. El experto añadió que el mundo –y Uruguay– asiste al fin de la era del dólar barato, de las tasas bajas y de los precios altos de los commodities.

En su exposición realizada ayer en el hotel NH Columbia, Capurro indicó que este año no estará presente para incidir sobre el IPC el plan de UTE que bonificó la tarifa en los meses de invierno de 2012, por lo que ese aumento lo “pagamos este año” en la inflación. Por eso, aseguró, será necesario que el gobierno adopte nuevas prevenciones para evitar que la inflación alcance los dos dígitos entre julio y agosto de este año. “Antes de la suba del dólar nuestra proyección para la inflación era de 8,7%, ahora la tenemos en 9,4%. Quiere decir que con un dólar a $ 20,5 –como hemos tenido estos días– la inflación de julio o agosto corre el riesgo de acercarse a los dos dígitos”, explicó el economista.

Detalló que hay tres caminos a seguir: “Anotarse a este riesgo y seguir con el dólar así y pasar un par de meses de zozobra; bajar el dólar otra vez, pero sería una pérdida de tiempo luego de haberlo subido; o implementar un control de precios nuevamente, alguna repetición de las medidas que se hicieron el año pasado como tocar la tarifa de la energía. El costo fiscal de hacer esto es muy bajo, la UTE invirtió entre US$ 20 y US$ 30 millones para bajar las tarifas. La cuenta cerraría pero el año que viene sufriríamos el coletazo de la medida como pasa este año”.

El magíster en ciencias económicas resaltó que la apreciación del tipo de cambio real es el principal desequilibrio macroeconómico a corregir en el corto y mediano plazo, y que se necesita un ajuste de 20% a 25% en los próximos años. “Las medidas monetarias que atacan variables nominales pueden frenar la caída pero no constituyen una solución al delineamiento del tipo de cambio real. Para ello se requiere mayor consistencia a nivel de políticas macroeconómicas”, argumentó.

Para Capurro no hay posibilidad de introducir nuevas correcciones ante la proximidad del año electoral de 2014, pero el próximo gobierno no debería dudar en introducir ajustes para “reordenar los desequilibrios macroeconómicos”.

Entre las medidas oficiales de la semana pasada, se decidió aumentar la alícuota que rige para los fondos que deben inmovilizar los no residentes que adquieren las Letras de Regulación Monetaria (LRM), al pasar de 40% a 50%, y extender ese régimen también a los títulos que emite el Tesoro. Además, se amplió el ancho del rango meta de inflación, que será de 3% a 7% desde julio del año que viene; y se da un cambio de instrumento de política monetaria, con el abandono de la tasa de interés de referencia y el retorno al manejo de agregados monetarios.

“Los anuncios marcan un cambio en las prioridades de la política cambiaria que derivan de un cambio de diagnóstico por parte de las autoridades”, indicó Capurro. “El diagnóstico oficial es que la economía se desacelera y se reducen las presiones inflacionarias. Marca un cambio en la prioridad de la política económica, hasta ahora la inflación era la prioridad número uno”, añadió.

Nueva era

En su introducción a la conferencia, Capurro analizó el repunte de la economía de Estados Unidos y destacó que el mundo se encuentra hacia el fin de una época financiera, lo que fortalecerá al dólar y el apetito por el riesgo. “Se acabó la era del dólar barato, tasas bajas y commodities con altos precios. Las variables financieras empiezan a cambiar. El mercado anticipa que las tasas van a subir y, de hecho, ya están subiendo”.

“Las tasas reales en Estados Unidos aumentan. El dólar se aprecia de forma generalizada en los países emergentes e insinúa una retracción en los flujos de capitales. Es parte de un proceso global, las medidas de Uruguay responden a esto, a un nuevo equilibrio de las finanzas globales”, dijo el analista económico.

“El precio del oro se desparramó. Se terminó el apetito por aquellos activos que eran demandados cuando había desconfianza y la necesidad de activos seguros. El oro era un refugio clásico de protección contra la inseguridad e inflación. Esa protección ya no es necesaria, vuelve a haber confianza en los sectores reales, en las empresas, vuelve a haber inversiones en bolsa y los llamados safe heaven (refugios seguros) pierden pie. Los precios se corrigen con mayor intensidad”, añadió.

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