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El deterioro de las variables macroeconómicas encuentra a Uruguay en un momento en que se profundiza el proceso de desaceleración de la actividad, en coincidencia con el ingreso en la dinámica electoral, lo que dificultará la acción oficial para enfrentar esos desafíos, analizó ayer el economista y socio de CPA Ferrere, Gabriel Oddone.

Oddone también apuntó a la interna del gobierno para explicar la falta de reacción ante los vaivenes de la economía. “Retengan la idea de que esto responde a un conflicto solapado en la interna del gobierno. No va actuar ahora porque hay un brete ahí dentro, cuya resolución evitará resolver cosas” desde el punto de vista económico.

El experto indicó que el país enfrenta una inflación alta con la persistencia de “tensión” en el sistema de precios y con datos de empleo “muy volátiles”. Puntualizó que la inflación tendencial, la que “hay que tener en cuenta”, se ubica en torno al 9% y es la más alta de la región después de Venezuela y Argentina. Para su combate, el gobierno se ha centrado como “único modelo” en la utilización de la política monetaria, algo que no ha surtido efecto, acotó.

El especialista participó, junto al politólogo Luis Eduardo González, de un encuentro en el que analizó “Las claves políticas de las perspectivas económicas” (ver página 7). Oddone indentificó varios aspectos como factores de desequilibrio. “Se perdió 20% en competitividad con Brasil”, lo que ha llevado a una industria “que está estancada” producto de la “erosión en la rentabilidad” empresarial.

En cuanto al resultado fiscal aseveró que se “continúa mostrando señales de deterioro”. Eso es consecuencia de una “sobre estimación” de la recaudación de la Dirección General Impositiva (DGI) que resultó ser menor de la esperada, que se añade a que se “subestimó” la expansión del gasto al ser los egresos mayores de lo pautado, “cuando el PIB creció más o menos igual” que el año anterior.

El economista recordó que en marzo avisaron de un “desalinamiento cambiario”, en mayo de “señales de desaceleración económica” y de la “tensión sobre el sistema de precios” –que restringiría el margen de la conducción económica–, en agosto la inflación y los inconvenientes fiscales iban a “generar una corrección abrupta del tipo de cambio real”, y en noviembre, mencionaron que Uruguay medía su “economía en tres velocidades” y que “la prioridad en materia económica había estado lejos de lo macroeconómico”, lo que no hizo más que “acumular tensiones”.

“¿Dónde estamos hoy?”, se preguntó Oddone. Y se respondió: “Donde estamos hoy. En el mismo lugar desde lo macroeconómico, y lo mismo en relación a los desafíos que tenemos por delante”. El socio de CPA Ferrere afirmó que la situación “está en magnitudes controlables”, pero los indicadores son reflejo de “un deterioro en la macroeconomía”.
CPA Ferrere proyectó un crecimiento para este año de entre 3%-3,6%, por debajo del 4% previsto a nivel oficial.

Una mayor desaceleración mayor de la esperada en Brasil –país que no termina de arrancar, según el economista– provocaría que Uruguay recorte su crecimiento a 2% para 2014.

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