Hace décadas se repetía que en Uruguay no hay terremotos, sicarios ni secuestros. La tierra no ha temblado demasiado, pero la ola de violencia que creció junto al narcotraficante cambió el escenario criminal del país en la última década. En Uruguay hay sicarios y secuestradores. Los primeros tienen en vilo por estas horas a la Policía tras dos atentados que dejaron cinco muertos, de los que solo uno tenía vínculo comprobados con actos delictivos. En cuanto a los secuestradores, el ministro del Interior, Eduardo Bonomi, dijo en la noche del jueves que cuatro bandas están en prisión.
Crónica de un fenómeno anunciado: así se instaló el sicariato en Uruguay
Los principales encargados de combatir a los narcos pronosticaron que se crearía la industria de los asesinatos por encargo