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La tormenta que vive en estos días Jorge Venegas, tras corroborarse que no cumple con las condiciones legales para ser ministro, llegó en el momento menos pensado, justo cuando esperaba un tiempo de paz.

El titular de Salud, perteneciente al Partido Comunista, había llegado a un buen trato con los dirigentes del Movimiento de Participación Popular (MPP). El acuerdo, según fuentes de El Observador, consistió en nombrar a Eduardo González –un hombre orgánico del MPP y muy cercano a la primera dama, Lucía Topolansky– como coordinador del proceso de descentralización que tiene obsesionado al presidente. A cambio, Venegas obtendría “un poco de tranquilidad política” de parte del MPP y cierta cercanía con el matrimonio presidencial.

Más allá de que a Venegas no le salió bien la jugada –y algunos ya arriesgan nombres para sucederlo–, esa alianza política conducirá a un cambio trascendente en el seno del Ministerio de Salud Pública (MSP) porque volverán a sonar los nombres de algunas personas del MPP que antes figuraban asociadas al expresidente de ASSE, Mario Córdoba, y que en buena medida fueron responsabilizadas del descalabro del organismo durante los primeros años del gobierno.

En primer lugar aparece en escena el propio González, conocido en el ambiente como el Yesero. González fue dirigente de la Federación de Funcionarios de Salud Pública, integró la Junta Nacional de Salud y hasta hace unos días era adjunto a Graciela Ubach en la Dirección General de Secretaría. Estuvo cerca de secundar a Beatriz Silva en la presidencia del organismo de salud estatal y ha sido considerado varias veces para funciones de peso.

Otras personas que recobrarán protagonismo son Alma Chiodi (que hoy trabaja junto a la subdirectora de Salud, Raquel Ramilo, también del MPP) y María Miralles (que hoy es adjunta de la gerente de ASSE, Alicia Ferreira).

Con la salida de Córdoba (el “poeta de la medicina”, en palabras de Mujica) en agosto de 2011, el MPP perdió protagonismo en ASSE. Se desactivó la alianza tan cuestionada entre Córdoba y el representante de los trabajadores en el directorio, Alfredo Silva, por la que varios funcionarios sin currículum habían llegado a lugares de jerarquía. Otro militante orgánico del MPP, Enrique Buccino, fue cesado en el cargo de gerente general, y luego de un tiempo al frente del proyecto de construir un hospital en el Edificio Libertad, volvió a la actividad privada. Con esos cambios, Chiodi y Miralles, entre otros, quedaron “en stand by”, según las fuentes. Ahora, a través de la jerarquía de González y “detrás del poder” (sin figurar) planean volver al ruedo político de la salud.

El MPP proyecta así capitalizar para sí el proceso de descentralización. La intención de Mujica, según informantes de la salud allegados al mandatario, es “solucionar problemas de gestión en los hospitales del interior” y que “la salud funcione más allá de Montevideo”. Por eso, en el primer Consejo de Ministros del año le ordenó a Venegas que “acelerara” la regionalización de ASSE. En realidad, ASSE ya tiene rumbeado ese proceso. Además, es un servicio descentralizado en el que el MSP no debería tener injerencia sino control, igual que con el resto de los prestadores. A su vez, con esa mezcla de actores y procesos detrás de la palabra “descentralización”, algunos integrantes del gobierno tienen la esperanza de mejorar la gestión del MSP o al menos que en el imaginario político quede así.
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