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Solo ingresar por la noche a la Casa Municipal del Prado tiene cierto encanto y misterio. La casa construida a principios del siglo XX por el cónsul de Noruega Ing. Stôrm, y que más tarde fue utilizada como residencia por Daniel Fernández Crespo, es de esas que dan ganas de poner a hablar sus paredes.

No casualmente fue elegida por la dramaturga y directora teatral Sandra Massera para su nueva puesta Los fantasmas de la calle Obes, una tragicomedia que gira en torno a los últimos cinco minutos de la vida de un hombre que están llenos de revelaciones y figuras fantasmagóricas.

El espacio escénico está lleno de texturas, recovecos y de posibilidades para sorprender al espectador, que no obstante no son aprovechados en su máxima extensión. Más oscuridad y juegos de luces fueron quizás las principales carencias para favorecer el clima global de la obra.

La historia va transcurriendo en las distintas habitaciones de la casona del Prado, incluyendo su hermosa escalera y planta alta, por lo que el público debe ir siguiendo a los actores. El movimiento agrega expectativa, pero por momentos se transforma en un molesto tiempo muerto que rompe el clima y que podría evitarse, si durante algunas escenas que duran apenas cinco minutos no se obligara al público a sentarse sino simplemente a transitar.

No obstante son solo detalles en una puesta que logra entretener, sin resultar pretensiosa y que aporta condimentos como misterio e intriga, ambos pocos frecuentes en la voluptuosa cartelera teatral uruguaya.

Vale advertir al espectador que deberá estar atento para poder hilvanar la historia de veintidós personajes encarnados en doce actores. Por momentos, da la sensación que hay fragmentos y hasta personajes que podrían suprimirse, otorgándole mayor precisión e intensidad a la obra en su conjunto. Pero en materia de interpretaciones, la totalidad del elenco logra convencer a partir de la elección de un tono histriónico que no desentona con el perfil fantasioso de la obra.

Tanto el vestuario a cargo de Mayra Serra y Virginia Sosa, como el maquillaje a cargo de María Inés González son correctos, no tanto así los rubros de iluminación y sonido, que podrían contribuir mucho más a transportar al espectador a un universo habitado por fantasmas.

Una extensa carrera

Massera, que en esta obra cumple el triple rol de dramaturga, actriz y directora, es egresada y docente de la Escuela Municipal de Arte Dramático y fundadora del grupo de Teatro del Umbral .

Congreso de sexología (1999), Minotauros (2000), A la guerra en Taxi (2002), El castigo (2004), Prometeo y la Jarra de Pandora (2005) y Basura (2006) fueron algunos de los títulos que estuvieron bajo su dirección.

A su vez es autora de La mujer copiada, ganadora del Premio Florencio como mejor texto nacional en 2007, No digas nada, nena, ganadora del mismo premio en 2009 y de Locas, que obtuvo mención en el concurso del Centro Cultural España en 2009.

Por su parte, Los Fantasmas de la Calle Obes fue seleccionada por el programa Montevideo Ciudad Teatral 2011 de la Intendencia de Montevideo.

Ficha técnica

Los fantasmas de la calle Obes

De: Sandra Massera y Fernando Gallego

Elenco: Fernando Gallego, Maite Bigi, Analía Torres, Susana Souto, Laura Almirón, Roberto Allidi, Sandra Massera y elenco

Localidades: $180

Funciones: sábados hora 21 y domingos hora 19

Lugar: Lucas Obes 897

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