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Corría el año 2003 cuando el guionista Bill Willingham llevó al sello Vertigo –perteneciente a DC Comics, sí, los mismos de Batman y Superman– una nueva idea. En Fables (Fábulas) se desarrollaba la idea de que todos los seres en el mundo de las hadas, llamado aquí Tierras Natales, debían huir al mundo real por la llegada de un misterioso personaje llamado El Adversario. Instalados en Nueva York, pasaban a desempeñar roles del mundo real.

Así se daban situaciones como, por ejemplo, que un reformado Lobo Feroz era ahora el Sheriff y que Blancanieves se divorciaba del Príncipe Encantado a raíz de las infidelidades de este.

Willingham, acompañado por el trabajo de varios dibujantes pero especialmente por Mark Buckingham, continúa hoy día al frente de la serie que va por el episodio 114 –y ha recogido innumerables premios por su trabajo (como serie, la friolera de 14 premios Eisner –el premio más importante de la historieta estadounidense– y sus dibujantes, 14 premios Eisner más).

No es de extrañar que semejante idea llamara la atención de los productores de TV en esta primavera que está viviendo la pantalla chica, y ya para 2005 la cadena NBC adquiría los derechos de la historieta para desarrollar una primera temporada entre 2006 y 2007.

El tiempo pasó y no volvió a saberse de esta producción, que al parecer ni siquiera alcanzó la etapa de guión. Vencidos los derechos, para diciembre de 2008 la cadena ABC anunciaba que había adquirido la serie y que desarrollaría entre 2009 y 2010 una primera temporada de Fables bajo la producción de Stu Zicherman y Raven Metzner, asociados con Warner Brothers Television. Una vez más, pasó el tiempo y no hubo noticias al respecto.

Sin embargo, dos nuevas series de la televisión estadounidense se estrenan en estos días y en ambas ha calado hondo el concepto creado por Bill Willingham. Tanto en Grimm como en Once Upon a Time, el mundo de las hadas se vincula con el real y, más acá o más allá, las ideas de la historieta se ven representadas en la pantalla chica.

Cazador de monstruos
El detective de homicidios Nick Buckhardt se desayuna un buen día que es uno de los últimos descendientes de los hermanos Grimm, quienes no fueron escritores de ficción como todo el mundo cree, sino que eran cazadores de estas fábulas y que sus libros no son historias con moralejas morales, sino que en cambio son advertencias de aquello que acompaña a la humanidad desde la oscuridad.

Grimm, la nueva serie de la cadena NBC –primera poseedora de los derechos de Fables– no es precisamente original. Ya la idea de los hermanos Grimm como cazadores de monstruos había llegado al cine –The Brothers Grimm fue una simpática comedia de 2005 dirigida por Terry Gilliam, con Heath Ledger y Matt Damon como los hermanos– y el concepto de “elegido que debe combatir a las fuerzas del mal” no es ajeno a producciones reconocidas como puede ser Buffy The Vampire Slayer (película de 1992 primero, serie de televisión entre 1997 y 2003, después). El hecho que sean fábulas, además, le da apenas un interés por encima de la media –en el capítulo piloto se reconstruye la historia de Caperucita Roja y el Lobo Feroz y sí, hay un Lobo Feroz reformado del lado de los buenos, igualito que en Fables– y probablemente su mayor interés subyace en la ambientación casi gótica, aunque está filmada en la Portland, Oregon, de la actualidad.

La creación de Stephen Carpenter, David Greenwalt y Jim Kouf apuesta a un elenco de caras desconocidas y un formato reconocible como es el de la investigación policial a caso diferente por capítulo.

Érase una vez, hace mucho, mucho tiempo…
En Once Upon a Time aparece el caso exacto de extrapolación de personajes del mundo fantástico al real, exactamente como se da el caso en Fables. Aquí es La Malvada Reina la que consigue vencer por sobre los demás cuentos de hadas y los traslada a nuestro mundo –más precisamente al pueblo curiosamente bautizado como Storybrooke, en Maine– donde ella misma se constituye como la alcaldesa. Pero a diferencia de Fables, aquí los personajes del mundo fantástico no guardan conciencia de quiénes fueron antes y están atrapados en un mundo donde no existen los finales felices, una amarga manera de considerar la realidad.

Aquí están todos, o prácticamente todos: Gepetto tiene una estación de servicio y es un viejo que añora no haber podido tener hijos; Blancanieves es maestra de escuela; el enano Gruñón es el alborotador del pueblo; Pepe Grillo es psiquiatra, y el Sheriff es un tipo cetrino y de barba que bien podría haber sido el Lobo Feroz (una vez más, idéntico a Fables).

La producción corre a cargo de la cadena ABC –segunda poseedora de los derechos de Fables– y sus creadores Edward Kitsis y Adam Horowitz han admitido que hay muchos paralelismos entre su serie y la historieta, aunque insisten en que Once Upon a Time tiene diferencias notorias con el producto que lo inspiró, simplemente porque está más enmarcada en “asuntos del mundo real”.

De lo que no hay duda es que se trata de una recomendable producción –muy cuidados los escenarios, tanto en el mundo real como en el fantástico– con una atendible idea por fuera de la discusión sobre la influencia y un destacado elenco. Merece ser probada.

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