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A simple vista las diferencias entre un Otaku y un Emo son difíciles de captar. La mayoría de los jóvenes entre 14 y 18 años comparte una visión más libre sobre el mundo y sobre su sexualidad, un marcado gusto por la estética -sobre todo la ligada a la animación japonesa- y un casi adictivo uso del chat y los 'fotolog'.

"Un chico puede tener tres o cuatro perfiles diferentes según el momento y esto se da por una crisis de los grupos de pertenencia tradicionales como la Iglesia o los partidos políticos", explicó a la AFP el sociólogo Andrés Guarino. "Se está rompiendo en pedazos la homogeneidad con un perfil mucho menos auto represivo", agregó el especialista.

Son chicos con un estilo de vida distendido y con una mentalidad abierta para el sexo que visten con jeans ajustados y zapatillas. Las mujeres usan grandes escotes y joyas de plástico. De sus peinados, destacan los flequillos en las jóvenes y el pelo enfilado de los hombres.

Los Emos tienen cortes de cabello similares pero son más introvertidos, no les gusta el reggaeton ni las fiestas por lo que otros grupos los acusan de llorones. La música que los influye es una corriente de punk rock pero con toques emocionales en sus letras, de ahí su nombre.

Su 'look' no es tan extravagante como el de los Góticos, con sus trajes victorianos, o los Punk, con sus crestas de colores, pero cuando se disfrazan de un personaje (lo llaman Cosplay) se transportan a un mundo más cercano al de la fantasía.

Los estratos sociales también contribuyen a la diferenciación entre adolescentes. Las Pelolais se gestan entre las niñas ricas y su nombre surge de sus largas y cuidadas cabelleras lisas y rubias.

En sus fotologs son bastante explícitas, nota Coca Gómez, directora de la película "Normal con Alas, una comedia pelolais", que narra este fenómeno social y que será estrenada en breve.

(AFP)

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