Cuando una persona consume pasta base de cocaína, en su cerebro se produce una cantidad excesiva de dopamina, y eso se traduce en una sensación de placer. Al cabo de unas semanas de consumo, el cerebro humano se acostumbra a ese nivel de dopamina y empieza a procesar ciertas “adaptaciones” como estrategia para seguir funcionando. Esto implica que deja de usar las regiones afectadas por la sustancia y empieza a sustituirlas por otras. En consecuencia, la persona tiene una conducta alterada, generalmente agresiva, y un rendimiento intelectual inferior.
Daño cerebral solo es irreversible tras 20 años de adicción o más
Se necesitan “muchos años” de consumo “intenso” para que el usuario de pasta base vea disminuida su capacidad intelectual