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Tuvo la oportunidad de convertir su pasatiempo en negocio y la tomó. Julio Lestido se declara un aficionado a las armas desde siempre. Hace unos años le ofrecieron convertirse en representante de la marca austríaca Glock en Uruguay, y pasó de usuario a empresario. Así fue que en 2004 abrió Silvercat, importador, representante de marca y armería. Lestido –quien también conforma el directorio de Julio César Lestido, representante de Volkswagen en Uruguay, y es presidente de la Cámara de Importadores de Armas y Municiones– dijo que en los últimos años creció la venta de armas, de la mano de una “mejora de la calidad de vida” del uruguayo: “Puede estar acompañado de una sensación o una real situación de inseguridad, pero si no tuviera dinero, no compraría”. En relación al proyecto de ley de regularización de la tenencia de armas a estudio en el Parlamento, señaló que está de acuerdo con estimular el desarme de la población “siempre que sea voluntario”. “¿Esta ley tiene incidencia directamente en la delincuencia? Entendemos que poca”, agregó.

¿Cuál es el perfil de sus clientes?
Muy variado. Viene mucha gente militar, fuerzas de seguridad –personal de Ministerio del Interior, policías. Glock es una de las armas de reglamento que tiene la Policía. Y después, clientes en general: tiradores, personas que les gusta el tiro. Y el individuo que quiere comprar un arma para defensa.

¿En los últimos años aumentó la cantidad de personas que adquiere un arma para defenderse?
Sí, es una realidad. El arma no necesariamente le va a garantizar a uno estar más seguro, pero da esa sensación. ¿Qué es la seguridad? Un conjunto de medidas para sentirme seguro. Si su entorno se ve amenazado –y esa amenaza puede ser real o una sensación–, la gente toma medidas para sentirse más segura: rejas, perros, tejidos eléctricos, alarmas. Hacen una escalada hasta llegar al arma.

Se calcula que en Uruguay hay un arma por cada tres habitantes.
Se habla de que hay 600 mil armas registradas. El gobierno ha hecho campañas para registrar. Las cifras dan que hay un arma cada cuatro uruguayos, aproximadamente.

Se estima que por cada arma registrada hay otra sin registrar.
No lo puedo confirmar. Creo que hace años alguien hizo un comentario y quedó anclado, pero no lo puedo demostrar. Como tampoco puedo demostrar que sea mentira lo otro. Se hace una estimación, pero no creo que sea tan lineal. Sí hay armas sin registrar. Antes de 1943 no había registros. Hay una diferencia entre lo antirreglamentario y lo ilegal. Hay uruguayos que pueden estar haciendo los trámites correspondientes.

Este número de armas, en relación a su población, ¿cómo posiciona a Uruguay?
Es un número alto, pero hay varias interpretaciones. Primero, la gran ventaja que tiene Uruguay es que tiene un número muy alto de armas registradas porque tiene un registro muy antiguo. Hay otros países latinoamericanos que no tienen registros tan antiguos, entonces las armas registradas son muy pocas con respecto a su población.

¿Es una población demasiado armada?
No. Es una sociedad responsable que quiere tener sus armas registradas. Su incidencia, comparado con su cantidad, es baja. Ha habido un aumento de la violencia mediante las armas, pero no por ellas. La violencia surge por otros temas. Si no tuviéramos las armas, la violencia estaría igual, y el delito también.
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