Tuvo la oportunidad de convertir su pasatiempo en negocio y la tomó. Julio Lestido se declara un aficionado a las armas desde siempre. Hace unos años le ofrecieron convertirse en representante de la marca austríaca Glock en Uruguay, y pasó de usuario a empresario. Así fue que en 2004 abrió Silvercat, importador, representante de marca y armería. Lestido –quien también conforma el directorio de Julio César Lestido, representante de Volkswagen en Uruguay, y es presidente de la Cámara de Importadores de Armas y Municiones– dijo que en los últimos años creció la venta de armas, de la mano de una “mejora de la calidad de vida” del uruguayo: “Puede estar acompañado de una sensación o una real situación de inseguridad, pero si no tuviera dinero, no compraría”. En relación al proyecto de ley de regularización de la tenencia de armas a estudio en el Parlamento, señaló que está de acuerdo con estimular el desarme de la población “siempre que sea voluntario”. “¿Esta ley tiene incidencia directamente en la delincuencia? Entendemos que poca”, agregó.
De afición a negocio
Logró convertir su hobby de las armas en un negocio. Considera que la población uruguaya no está demasiado armada. Habló acerca del perfil de sus clientes y de por qué aumentó la demanda en los últimos años