"No voy a ser ministro de Educación. Requiere conocimiento específico que no tengo”. Después de más de una semana con su nombre en la vuelta, Ernesto Agazzi descartó así, a finales de 2009, asumir una secretaría de Estado que se suponía iba a ser clave para la administración de José Mujica. El presidente electo le había ofrecido a Agazzi ese rol y el asunto estuvo en discusión varios días. Mujica había recibido una lista con nombres de todos los sectores y evaluaba cómo asignarlos respetando la cuota política. El armado del gabinete parecía una asamblea. Tanto, que a Rafael Michelini cuando no le dieron el Ministerio de Transporte hizo un escándalo público. Tanto, que Mujica aceptó como ministra a una mujer que no conocía como la comunista Ana Vignoly.
De la asamblea al personalismo
La forma de armar el equipo de gobierno dice mucho sobre cómo serán los cinco años de gestión