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El apellido hace tiempo que no le pesa. Muy por el contrario, nadie está más orgulloso de su padre que Francisco Fattoruso, que heredó de Hugo el talento para la música y la amabilidad. El bajista recibió a El Observador en el estudio Elepé, donde está ensayando de cara al recital de hoy en el teatro El Galpón. Obsesivo instrumentista, a los 34 años dice que no va a parar de estudiar, de asimilar ritmos y compaces. Autor personalísimo de una música que no entiende de géneros, su nombre ya es sinónimo de excelencia y descontrol.

¿Con qué se encontrará la gente en este nuevo disco?
Se van a encontrar con un viaje musical. Porque paso por muchos lugares que tienen que ver con mis influencias musicales y de vida. Yo fui criado en diferentes lugares. Viví muchos años en Brasil, porque mi madre es brasileña. Viví en Estados Unidos también, muchos años. Y ahora estoy acá. También están las influencias musicales de Hermeto Pascoal, del gospel, etcétera. Todo está en el disco. No me gusta sacar un CD sin contenido, porque sí. Lo saqué porque era el momento adecuado y cierra una etapa. El primer disco lo hice en Atlanta, en 2007. Desde ese momento yo seguí estudiando y creo que se nota un crecimiento desde ese primer trabajo”.

¿Los temas son de su autoría?
El disco tiene 14 temas y 12 son míos. También hay una versión de un tema de Djavan que yo adoro, porque lo escucho desde niño, cuando mi padre tocaba con él. El CD está dedicado a Hermeto Pascoal, y la primera canción es un cover de un tema de él.

¿Y cómo compone?
Generalmente compongo los temas en cuatro o cinco días. Muy concentrado, una vez que me cuelgo no paro. Algún tema como Human me llevó bastante más, más de dos semanas, porque está en nueve octavos, que es una medida complicada para componer y tocar.

¿Cómo es tocar con su padre?
Siempre que puedo tocar con mi padre es increíble, porque más allá de que sea mi padre, él es un músico impresionante que tenemos acá. Así que siempre que puedo lo llamo.

¿Cómo será el show en el teatro El Galpón?
En escena vamos a ser como 15 músicos. Quizá no todos toquemos al mismo tiempo, pero por ejemplo, sí habrá dos baterías simultáneas. Además vamos a grabar el show, hay una escenografía especial, músicos invitados, en fin, va a ser un viaje como te decía.

¿Por qué se decantó portocar el bajo?
El bajo es la defensa del equipo, de la banda. Es como el golero, el malo al que mandan al arco. Los mejores o los más vivos tocan la guitarra y se llevan las chicas (risas). Yo quería tocar la guitarra y algo aprendí. Pero después armamos un grupo y quedé relegado al bajo. Empecé medio sin ganas, pero después me fui enamorando. Y ahora me fascina. Hoy día tengo varios bajos. Cuando toco con Illya Kuryaki uso uno clásico de cuatro cuerdas, con mi grupo toco con uno de cinco o de seis. Cada instrumento es un mundo: son todos bajos, pero ninguno es igual.

Pero además canta...
Yo no soy un buen cantante, así que me ayudo mucho con el vocóder, que distorsiona mi voz. Las notas son las que yo toco en el teclado, y todo sale sintetizado. Así que es una mezcla de las dos cosas. Aunque cantara muy bien, siempre metería este recurso porque me gusta el sonido robotizado que se logra. Para mi el vocóder es como otro instrumento, porque si no toco el teclado no sale nada, y si no canto y solo toco, tampoco. Es una simbiosis que da como resultado un instrumento nuevo.

¿Cómo es tocar con Illya Kuryaki?
Es una experiencia increíble. Cundo tenía 18 años yo ya tocaba con ellos y fue una época de mi vida inolvidable. Yo entré en 1999 con el disco Leche y estuve hasta que la banda se separó. Ahora retomé y tocamos todos aquellos temas de la primera época. Subir con ellos a escenarios gigantes en Argentina es impagable.

¿Sigue estudiando música?
Sí. Yo tomo de ejemplo a los más grandes músicos, que siempre están superándose, que no se estacan nunca. Yo siempre tengo esa postura: aprender músicas nuevas. Sobre todo sigo con el gospel, que para mi fue como descubrir el rock y me abrió la cabeza.

¿Qué música escucha?
Me gustan mucho The Beatles, John Coltrane, Hermeto Pascoal, Pantera, Nirvana: soy muy variado. De los bajistas me gustan muchos. Particularmente Anthony Jackson, Paul McCartney y Pino Paladino. Además de los virtuosos de siempre como Jaco Pastorius.

Y de aquí en más, ¿qué?
Mover el disco a full. Tocamos mañana en El Galpón y el 24 de noviembre lo presentamos en Buenos Aires. Luego tenemos algunos shows de verano, pero todavía no tengo los detalles.

¿Prefiere tocar en vivo o le gusta más grabar?
A mí me gustan las dos cosas. Tocar en vivo me enloquece, pero también me gusta grabar. Será porque casi nací en un estudio de música. Pero el vivo te da una fuerza increíble y además, claro, está el público y la adrenalina. l

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