La relación de los uruguayos con las drogas depende de muchos factores, entre ellos, el lugar donde viven. “En Cerro Largo, Treinta y Tres y Rivera, los problemas mayores que se generan están vinculados al uso del alcohol. A su vez, en los departamentos de Soriano y Río Negro hay un uso importante de pasta base de cocaína, como consecuencia de la cercanía de la zona de aprovisionamiento” (Argentina). Así lo expresó el secretario general de la Junta Nacional de Drogas (JND), Julio Calzada el 8 de agosto, en la Comisión de Constitución y Códigos del Senado.

La JND está trabajando en la redacción de un proyecto de ley para reducir el uso problemático de alcohol, que ingresará al Parlamento el mes próximo.

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De todas maneras, y antes de que el presidente José Mujica estampe su firma en el documento, Gustavo Misa, coordinador de la Secretaría de Descentralización de la JND advierte que “no solo se necesita una legislación sobre el tema, sino un diagnóstico muy afinado de los problemas concretos de cada localidad”. Y ese diagnóstico afinado, según Misa, no existe.

La situación en Fray Bentos, por ejemplo, es muy diferente a la de San Javier, en el mismo departamento, destaca la coordinadora de la Junta Departamental de Río Negro, Mónica Daglio.

Misa advierte además que las zonas rurales, adonde los programas de la JND no llegan, la problemática es aun mayor. “El ejemplo típico es el accidente de un trabajador rural alcoholizado, operando un tractor”, dice.

A falta de diagnósticos precisos, el trabajo de los coordinadores locales es la brújula del gobierno.

En Cerro Largo, metanol

Mariela Anchén, coordinadora de la Junta Departamental de Drogas de Cerro Largo, lo plantea sin tapujos: “El que no toma alcohol es un bicho raro” (ver en línea).

La psiquiatra forense Karina Rodríguez asegura que el 95% de los delitos cometidos en Melo están vinculados al consumo de alcohol. “Eso indica mi experiencia en el Juzgado de Melo”, destaca.

Según Rodríguez, cada fin de semana entre 10 y 12 jóvenes son detenidos por la Policía por riñas. “Todos están alcoholizados”, asegura.

Tanto Anchén como Rodríguez coinciden en que el consumo de alcohol en Melo está tan extendido como naturalizado. A este problema, se suma el tipo de alcohol que se consume. Como aseguraba Calzada, la caña blanca brasileña es una marca registrada en la zona.

“Es baratísima. Pero esconde una trampa: no tiene alcohol etílico, sino metanol, un compuesto mucho más tóxico que produce efectos irreversibles a nivel neuronal, sobre todo en los más jóvenes”, destaca la psiquiatra Rodríguez.

Además de caña blanca, en los departamentos fronterizos se consigue vodka y ron con metanol a muy bajo costo. Se puede conseguir un litro de vodka en botella de plástico a $ 45.

Las fuentes consultadas destacan que los controles de los inspectores municipales están ausentes. Ante esta problemática, la ley que redacta la JND puede convertirse en letra muerta antes de llegar a Melo.

En su última visita a esa ciudad, en el mes de mayo, Calzada resaltó la importancia de la descentralización de las políticas que se aplican, una tarea coordinada por las juntas departamentales que, en Melo, según Anchén, encuentra poco asidero en la intendencia y el empresariado. “Hay mucha hipocresía”, asegura la coordinadora.

La primera droga: el alcohol

Fuentes de la JND explicaron a El Observador que la nueva ley centralizará los locales de venta de alcohol para aumentar el control.

El alcohol es la droga más consumida por los uruguayos, advierte el último informe anual de la JND, realizado a partir de la Quinta Encuesta Nacional en Hogares sobre Consumo de Drogas. El documento no brinda datos sobre cada departamento. Desde la Junta, explican que la muestra sobre la que se trabajó ofrece información a nivel nacional, pero no es suficientemente representativa de las realidades locales.

Según esta encuesta, el consumo de alcohol en Montevideo es apenas mayor que en el interior del país. Mientras que el 76,1% de los que viven en la capital consumió en el último año, en el interior lo hizo el 71,2%.

Pasta base en la otra frontera

Si la frontera con Brasil incide en el aumento de consumo de metanol, la frontera con Argentina, donde se produce y desde donde ingresa la pasta base de cocaína, sufre el flagelo de esa droga.

Calzada afirmó en el Parlamento: “La pasta base ingresa en Uruguay fundamentalmente por Paysandú o por el puente Fray Bentos-Puerto Uzué. En general viene del Gran Buenos Aires”.

Si bien explicó que San Pablo es dentro de América Latina otro centro de distribución de droga, “está muy lejos como para trasladar pequeñas cantidades de la sustancia a Uruguay, como habitualmente se opera con la pasta base de cocaína”.

Por la lejanía de los centros de aprovisionamiento o de la ruta de tránsito hacia Montevideo, Calzada destacó que en algunos departamentos, como Cerro Largo, “no se encuentra pasta base”.

Las fuentes locales consultadas relativizaron sus dichos, pero aseguraron que la presencia es mínima e insignificante en comparación con el alcohol.

Por su parte, Miguel Sanzberro, coordinador de la Junta Departamental de Drogas de Soriano, confirmó lo dicho por Calzada. “En Soriano hay presencia de pasta base, pero el principal problema sigue siendo el alcohol”, dijo a El Observador.

Del otro lado del Río Negro, en las plazas de Fray Bentos, se pueden reconocer dos barras, según Daglio, la coordinadora local: “Los que consumen porro y los que consumen pasta”.

De todas maneras, los tres coordinadores consultados coinciden que el problema mayor en esas ciudades del interior es el alcohol.

La pasta base sigue siendo preponderante en la capital. La cantidad de personas que han consumido pasta base alguna vez en su vida en Montevideo (1,5% de los consultados en la última encuesta de la JND), duplica a la del interior (0,7%).

“El tema nuestro pasa por el alcohol”, recuerda la coordinadora de Melo.
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