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A partir de este lunes, Ana María de los Santos, que vive en la zona de Lezica, debe tomar tres ómnibus para llegar hasta su trabajo en el barrio Pocitos. Hasta el viernes el recorrido lo completaba con una combinación simple de dos líneas pero desde que fue inaugurado el sábado el corredor Garzón, el ómnibus que pasaba por la puerta de su casa ya no lo hace más. Ahora debe tomar un recorrido local hasta la terminal Colón y allí si combinar el 148 para luego hacer trasbordo con el 181.

“Dicen que esto iba a ser más rápido pero estoy acá hace 10 minutos y sigo esperando. Voy a tomar el tiempo pero hoy ya llego tarde”, dijo la mujer a El Observador mientras esperaba el ómnibus en la terminal Colón.

Este lunes es el primer día hábil que funciona el corredor Garzón, un modelo urbano aplicado por primera vez en Montevideo donde los ómnibus circulan por un carril exclusivo ubicado al medio de la calzada. “Vení a conocer el futuro Montevideo”, dicen letreros que el gobierno municipal instaló en todas las paradas.

Los choferes de ómnibus confirmaron la teoría de la pasajera sobre las demoras. Distintos inspectores y guardas dijeron a El Observador que los ómnibus llegan entre 10 y 15 minutos tarde a destino por la descoordinación de semáforos sobre la avenida Garzón. “Te comes todos los semáforos. Un trayecto que hacías en 15 minutos ahora lo haces en media hora”, dijo a El Observador Eduardo Varela, que maneja el coche 76 de Coetc.

Además, las quejas y desorientación de los usuarios sobre el funcionamiento del sistema son constantes. “La gente está re caliente y no para de preguntar”, dijo a El Observador una de las jóvenes que reparte folletos informativos en la terminal de buses.

Otro de los reclamos de los montevideanos es el tiempo que tienen los usuarios para cruzar la calle. Eso sin tener en cuenta que no todos respetan los cruces peatonales y hacen de una práctica habitual el cruzar a mitad de cuadra entre medio de los buses que circulan por su carril exclusivo.

A la altura de la plaza Colón, frente al Club Olimpia, los peatones tienen 22 segundos para cruzar la avenida Garzón. El Observador constató que a una señora mayor de 70 años tuvo que cruzar la calle en dos intervalos ya que no le dio el tiempo. Mientras esperaba la segunda habilitación del semáforo la mujer estuvo parada sobre una lomada de 30 centímetros de ancho, porque la zona carece de espacio para que los peatones aguarden el cambio de luces. Los autos de un lado y los ómnibus del otro le pasaban a 20 centímetros.
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