El caso tomó conocimiento público, cuando un ciudadano argentino se quejó por las demoras en los trámites de una profesional letrada: ¨No puede ser que demoren tres meses en hacer un pago tributario, y no tenga todavía el recibo¨, comentó el ciudadano que habría hecho una importante entrega de dinero para cancelar tributos. Según mandata la ley a los escribanos, que como agentes de retención del estado, están obligados a diligenciar lo concerniente a impuestos y tasas, pagarlos y luego realizar la debida liquidación al cliente.