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La jueza penal de cuarto turno de Maldonado remitió a la cárcel a catorce integrantes de una extendida red de distribución de drogas, considerada por la Policía del departamento como una de las más importantes que venía operando en Maldonado, Rocha y Canelones.

La red fue desbaratada en un operativo conjunto de varias reparticiones y jefaturas, encabezado por la Dirección de Investigaciones de Maldonado, a quien la jueza de cuarto turno penal del departamento, Marcela Vargas, había autorizado la realización de escuchas telefónicas y otras tareas específicas de vigilancia.

La investigación permitió detener a más de una veintena de sospechosos en allanamientos que se realizaron en forma coordinada –para evitar el cruce de informaciones entre los integrantes de la gavilla- entre el viernes y el sábado. Los operativos se realizaron en Lascano (Rocha), Las Toscas (Canelones) y en San Carlos y Maldonado.

Entre los detenidos se encontraba Estefanía Quirque, la mujer que en setiembre de 2011 se había fugado del Centro Nacional de Rehabilitación (CNR), en donde cumplía prisión por tres delitos de homicidio en carácter de tentativa. Se trata de la mujer que intentó matar a una contadora en tres oportunidades en complicidad con el esposo de aquella, que entonces era su amante.

La jueza Vargas procesó el sábado a seis de los narcos entonces detenidos y sobre las tres de la mañana de este lunes –tras una extensa indagatoria que se inició en la tarde del domingo- dictó el procesamiento de otros ocho.

Los operativos no posibilitaron incautar grandes cantidades de drogas, pero sí la Policía tiene certeza que se desarticuló una de las principales redes de distribución de la región este del país. Además, aunque la información aún se maneja en extrema reserva, fuentes judiciales aseguraron a El Observador que se encomendó a la Policía fernandina realizar nuevas investigaciones, surgidas por “referencias paralelas” en el marco de las actuaciones del fin de semana.

Estefanía Quirque fue regresada el domingo al CNR, donde deberá cumplir el resto de la condena prevista por los intentos de asesinatos, y ahora como responsable de un delito de falsificación de pasaporte y otro de falsificación de certificado, en ambos en carácter de coautora.

La mujer se ocultaba en Las Toscas junto a uno de los cabecillas narcos, Sergio Omar Suárez Viera, quien ya fue recluido en Las Rosas imputado por un delito continuado de negociación de estupefacientes.

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