ver más

Desde fines de 2013, los precios que la industria frigorífica paga a los productores se han visto reducidos en US$ 110 por novillos gordo faenado y US$ 130 por vaca gorda en relación a la media histórica que se manejó por el pago de las haciendas entre 2001 y 2013. Ello implica que no sea transferida al sector ganadero una cifra semanal promedio de US$ 4,5 millones.

La revelación surge de un trabajo elaborado por los ingenieros agrónomos Juan Ignacio Buffa, Diego Varalla y Gonzalo Canán, integrantes de la consultora Apeo.Varalla y Canán son además asesores de grupos CREA y de diversas empresas agropecuarias.

Varalla explicó a El Observador que las explotaciones de ciclo completo registrarían una caída del 30% en sus ingresos netos, en relación al valor de referencia señalado anteriormente. Por su parte, las empresas de cría que lo hacen sobre campo natural registrarían una baja de 28% y los predios de invernada 34%, en relación a la referencia mencionada.

Las relaciones de precios de la carne exportada a partir de 2007 a la fecha, desde que el Instituto Nacional de Carnes (INAC) publica el Novillo Tipo y mediante una paramétrica estadística se demuestra la correlación y causalidad del precio del novillo gordo de referencia. En forma paralela está el novillo de mercado. Lo que se puede observar es cómo el valor del novillo de mercado se va desfasando de ese precio de referencia.

Esta herramienta que también se usa para el ternero sirve para poder anticiparse y ver en qué parte de la cadena cárnica hay relaciones de precios que son atípicas y que en el mediano plazo el mercado las debería corregir.
El trabajo demuestra que en el período 2011-2013 la industria le pagó al productor por encima del valor de referencia y que a partir de comienzos de 2014 paga por debajo de ese valor.

De esta manera, al final de la serie termina pagando el novillo a US$ 1,68 el kilo en pie (Asociación de Consignatarios de Ganado al 15 de marzo pasado), cuando según la tonelada exportada de carne el valor de ese novillo debería haber sido de US$ 1,99 el kilo en pie.

Según Varalla, desde 2010 y hasta 2013, en que la industria pagó por encima de ese valor de referencia, el invernador trasladó ese mejor precio al ternero y el criador aprovechó el estímulo para que junto al buen clima de esa época pudiera protagonizar el crecimiento registrado en el rodeo de cría y carga máxima que tiene actualmente el sector.

Esto permitió que actualmente la ganadería disponga de 340 mil vacas de cría más que las que había hace cuatro años. También trajo otras consecuencias: una paridad importante entre el precio de la vaca de cría y la vaca gorda y un incremento del precio de la ternera en relación al ternero. En este contexto y con las perspectivas de mercados, en los que la tonelada exportada tiene una tendencia a la baja, esto impactará de igual forma en los valores de la hacienda, con algunos ajustes que deberían ocurrir.

Es decir, todo lo que ocurrió hasta 2013, debería suceder a la inversa. El rodeo de cría que creció hasta 2013 debería achicarse por problemas de precio, independiente de factores climáticos adversos que puedan suceder. Además provocaría un exceso de la vaca de invernada en el mercado, una baja de precio de esta categoría y abaratamiento de la ternera respecto al ternero. dijo Varalla.

La cría es el último eslabón de la cadena

Según un estudio de la consultora Apeo, con la misma lógica que la tonelada de carne exportada tiene una correlación alta y positiva con el valor del novillo gordo, tiene también una correlación positiva con el valor del ternero. De esta forma, en función del valor de la tonelada exportada de carne (si se le pagara al invernador US$ 1,99 el kilo de novillo gordo), por historia el ternero debería tener un valor de US$ 2,51 el kilo. Sin embargo, como la industria no le traslada el precio al invernador este no lo hace con el criador y paga según lo que recibe del novilllo gordo. Con lo cual paga un precio de US$ 2,04 por kilo el ternero. Así se demuestra que la cría es el último eslabón de la cadena y que recibe el valor de su producto por “derrame”.
Seguí leyendo