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Un suicida hizo estallar el jueves una bomba en un autobús de Jerusalén y mató al menos a diez personas, mientras se realizaba un complicado intercambio de prisioneros entre Israel y el grupo guerrillero libanés Hezbollah.

El ataque destrozó la parte trasera del techo del autobús, hizo añicos las ventanillas y esparció trozos de cuerpos hasta una distancia de 15 metros en una calle cercana a la residencia oficial del primer ministro israelí, Ariel Sharon.

"Era como una escena pastoral, el sol brillaba y todo estaba tranquilo fuera, pero el autobús era una pesadilla. Había cuerpos sentados en sus asientos, quemados, inmóviles", dijo Drora Resnick, testigo del atentado.

"Había niños quemados sentados juntos. Hubo gente que empezó a salir apresuradamente del autobús, pero ellos seguían allí, sin moverse".

Algunos de los prisioneros se arrodillaron para rezar mientras se bajaban de los autobuses israelíes, y otros decían adiós con las manos a los carceleros que los miraban marchar.

La clave para el intercambio e prisioneros, mediada por Alemania, fue la identificación en una base aérea de Colonia de los cuerpos de tres soldados israelíes entregados por Hizbolá junto con el secuestrado empresario israelí Elhanan Tannenbaum.

"La realidad de nuestras vidas a veces nos obliga a vivir una combinación terrible de tristeza y alegría", dijo Sharon al dar sus condolencia a los familiares de las víctimas del atentado.

"Infraestructura terrorista"

El atentado en Jerusalén sucedió en medio de una visita a la región del enviado estadounidense John Wolf, quien se ha reunido esta semana con funcionarios israelíes y palestinos para intentar reavivar el estancado plan de paz para el Oriente Medio.

David Baker, un funcionario de la oficina de Sharon, dijo que el ataque mostraba porqué Israel estaba construyendo una cerca en Cisjordania.

Israel dice que la barrera mantendrá alejados a los atacantes suicidas que mataron a cientos de israelíes desde que comenzó el levantamiento palestino por la independencia en septiembre del 2000. Gran parte de la comunidad internacional ha criticado el proyecto, que los palestinos dicen es una toma de territorio.

(Reuters)

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