La esperanza de vida en los países más ricos del mundo excede actualmente en más de 30 años a la de los países más pobres, según un estudio de la Comisión Global sobre los Determinantes Sociales de la Salud.
La esperanza de vida en los países más ricos del mundo excede actualmente en más de 30 años a la de los países más pobres, según un estudio de la Comisión Global sobre los Determinantes Sociales de la Salud.
En ese mismo plazo de tiempo, sin embargo, la esperanza de vida en los países subsaharianos sólo se incrementó en cuatro meses hasta un total de 46,1 años, señala el informe provisional de la comisión, publicado en la edición de internet de la revista médica "The Lancet".
En los años 80, un estudio pionero sobre los funcionarios públicos británicos demostró que el riesgo de muerte de quienes ocupaban los escalones más bajos de la carrera era cuatro veces superior que la de los que más habían escalado.
Para Marmot, la misma regla es aplicable a los ciudadanos de los países pobres: conforme esos mejoren de estatus social y aumenten el control sobre su propia vida, más mejorará su salud porque serán menos vulnerables a las amenazas económicas.
Pero según Marmot, hay otro factor muy importante, la gradación social en materia de salud, que él califica de "síndrome del estatus".
"Quienes ocupan el penúltimo lugar tienen peor salud que los que están en el escalón superior, pero superan en salud a quienes están por debajo de ellos en la escala social", afirma.
"Esa gradación es un fenómeno mundial que afecta a todos los países, ya sean pobres, ricos o de renta media. Todos estamos implicados", señala Marmot.
Los ciudadanos más pobres de Glasgow (Escocia) tienen una esperanza de vida de 54 años, que es inferior a la media india.
Es también esencial que los individuos, las comunidades e incluso los países enteros tengan cada vez mayor capacidad de autonomía. "Si la gente no tiene cubiertas sus necesidades básicas - alimentos, vestido-, no podremos empoderarla", explica Marmot.
El informe definitivo de la comisión, que se publicará el próximo mayo, identificará las consecuencias negativas de un estatus social bajo y hará las oportunas recomendaciones.
En el Reino Unido, hace un siglo, el índice de mortandad infantil entre los ricos era de 100 por cada 1.000 niños nacidos vivos frente a 250 por 1.000, entre los pobres, índice similar al actual de Sierra Leona.
(EFE)