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PRESIDENTE BATLLE:

Para saludarlos y agradecerles todo lo que hicieron por el país, todo lo que hicieron cumpliendo con sus obligaciones y todo lo que significó para el gobierno el que todos sus integrantes actuaran en los distintos planos en que los tocó actuar, tanto en el Poder Legislativo como en el Poder Ejecutivo, con absoluta y clara unidad.

No solamente en el Poder Ejecutivo y en la Administración Autónoma y Descentralizada, sino fundamentalmente en el Poder Legislativo y en sus estamentos y niveles políticos, en cada una y en todas las oportunidades en que ese respaldo fue absolutamente necesario para la vida libre y de derecho del Uruguay.

Hoy las quiero resumir en dos cosas. En la primera, en lo que ha sido la vida compartida en el Poder Ejecutivo con el señor Vicepresidente de la República. Muchas veces la ciudadanía no comprende cuáles son o no conoce cuáles son las debidas funciones de un Vicepresidente de la República, más allá de remplazarlo al Presidente, de conducir la Asamblea General y conducir el Senado.

Yo cuando era chico, de esto hace casi ya un siglo, leía siempre un diarito que publicaban los republicanos españoles, que no sé cuál de las organizaciones de la República española en el Uruguay en tiempos de la guerra civil de España, publicaban en un diarito -un periódico, un quincenario- que se llamaba creo que sí que la "República Española", y arriba tenía unas palabritas que eran de Quevedo. Y me quedaron siempre grabadas, porque me parece que eso simbolizaba no solamente lo que Quevedo pensaba de la vida y de la conducta de los seres humanos en general, sino que fundamentalmente era lo que uno sentía como un deber para uno mismo, y en la política todavía y en el gobierno todavía mucho más. Quevedo decía: "Al español más le va el serlo, el ser leal que el ser español, porque dejando de ser leal deja de ser español". Luis Hierro es un buen español.

Yo creo que ese trabajo unido, además, fue lo que nos dio la fuerza para enfrentar la adversidad. Yo lo veía en los tiempos en que tuvimos la fortuna de tener la colaboración de los ministros del Partido Nacional, que también afrontaron los peores momentos dentro del ministerio, del comienzo de la crisis; los veía a los señores ministros cada vez que llegaba, o llegaba Alberto, o llegaba Alejandro, o llegaba después el amigo Alfie, con sus sevillanas terribles cortando gastos, todos sustentados por la tranquila y notoria sabiduría de Ariel. O sea, cada vez que nos reuníamos con los señores ministros, los ministros de Economía respaldados por Ariel, nos anunciaban la nueva buena de que había que cortar el 10% de los gastos, o el 12% de los gastos, el 15% de los gastos, y había que seguir dando los servicios. Inclusive, en tiempos en donde los distintos ministros de Salud Pública sentían que además de las dificultades de ordenamiento que requería esa cartera, como ya me lo había dicho el ex ministro Mosca al finalizar el gobierno anterior, sentían que tenían que dar más servicios porque mucha gente se había tenido que borrar de las mutualistas y otros no podían ir a comprar los tiques y, por tanto, el Ministerio de Salud Pública, los distintos ministros decían, bueno, tenemos que recortar los gastos pero tenemos que aumentar los servicios.

Por tanto, si no hubiéramos tenido ese sentimiento de unidad de los jerarcas, de los jerarcas del INAME, de los jerarcas de todos los institutos que tienen gastos, digamos, gastos que no pueden en buena medida reducirse porque son los gastos del Rubro Cero, o gastos de funcionamiento mínimo y necesario; si no hubiéramos tenido esa capacidad para poder trabajar, para poder rehacer los esquemas, para poder funcionar; si no hubiéramos tenido a los directores de los Entes Autónomos que proveyeron de recursos para el Estado, resolviendo reducir las inversiones; si no hubiéramos tenido al "Negro" durante cuatro años luchando denodadamente para que el ANCAP pudiera seguir flotando con las obligaciones del negociar y renegociar todas las deudas habidas y por haber de las inversiones que estaban en un proceso de realización, pero que habían quedado en buena medida sin financiación; y a la gente de la ANTEL y de la UTE tratando de contribuir con su buena organización, ayudando a los recursos del Estado, yo no sé si hubiéramos podido cumplir cabalmente con todas nuestras obligaciones contraídas en el canje de la deuda, si no hubiéramos sabido digamos tener la disciplina de contener el gasto.

Contener el gasto es la dificultad más grande que tiene un gobierno, sin ninguna duda. Porque to

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