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El arte tiene muchas expresiones, y Alejandro Santullo lo desarrolla innovando en el rubro de la estética. Aprendió junto a grandes expertos, trabajó en EEUU, Europa y Latinoamérica, pero eligió su Uruguay natal para emprender e innovar. Tuvo la cadena de peluquerías Belavita, y ahora prefirió concentrarse en un solo local. Desde el momento en que uno entra a Be Head (ubicada en Avenida Brasil y Simón Bolívar) ya siente que se desconectó del mundo. Es una experiencia diferente, desde los masajeadores en la sala de espera, la música fuerte, la decoración artística al especial trato al cliente.

¿Cómo define su profesión?
Es la peluquería, ese es mi medio de expresión. Es una profesión hermosísima que te nutre de lo que quieras. No paras de sorprenderte, de hacer y de conocer. Sin embargo, hoy en día mi profesión puede definirse mejor como Head Designer. Todo se resuelve de una manera diferente, cada trabajo se piensa y se diseña para solucionar la vida de los clientes por un tiempo mucho mayor que en cualquier otra peluquería. El Head Designer es un profesional que entiende, valora y respeta lo existente, las técnicas que existieron, para luego fusionar y poder crear nuevas técnicas.

¿Cómo fue su experiencia como emprendedor?
Excelente. Tengo desafíos todos los días,¿pero que emprendedor no los tiene? Quien no enfrenta desafíos todos los días, deja automáticamente de ser emprendedor.

¿Qué características debe tener un buen emprendedor?
Se es emprendedor desde el primer día que se nace hasta el último día que se esté en la Tierra. Uno de verdad maneja la intuición, ese grado de riesgo, busca la seguridad en donde nadie la ve pero con convicción. Va, lo hace, se revuelca como todo el mundo, pero se levanta muy rápido de esa caída, no se queda en el drama. Al revés, modifica, observa, da vuelta la hoja y sigue adelante. Probablemente no le vaya a pasar lo mismo, le pueden pasar cosas similares, pero los márgenes de error los va a bajar.

¿Qué fue lo más importante que aprendió en su carrera?
Me gusta mucho aprender de las personas mayores y de los profesionales, he aprendido mucho de todos. Sobre todo, aprendí a fusionar la calma y la paciencia manteniendo las ganas del primer día que me puse frente a un equipo de trabajo. Con las mismas inquietudes, las mismas exigencias, la ingenuidad del niño de querer estar investigando constantemente. Me manejo mucho con el sentir y me nutro de eso.

¿Siente que su trabajo ayuda a las personas?
Nuestro trabajo es muy importante. Después de realizado el trabajo, los clientes mutan su forma de vestir, sus hábitos y se animan a un montón de otras cosas que antes no se animaban.

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