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El Poder Ejecutivo trabaja en una alternativa que permita reducir los costos de la energía para los industriales, luego del aumento promedio de 6,9% en la electricidad que decretó la pasada semana, tres puntos por encima de lo que habían sugerido los técnicos de UTE. Ese ajuste se dio tras la determinación del Ministerio de Economía (MEF) de elevar las transferencias que realiza esa empresa a las arcas del Estado, de modo de moderar el déficit fiscal que en los 12 meses a noviembre se ubicó en 3,6% del PIB.

El ministro de Industria, Roberto Kreimerman –quien se encuentra de vacaciones– le comunicó telefónicamente ayer al titular de la Cámara de Industrias, Washington Corallo, que su cartera está trabajando en el diseño de una medida que permita mitigar el impacto en los costos de la suba de la energía para los industriales.

En diálogo con El Observador, Corallo valoró la “sensibilidad” del Ministerio de Industria y Energía de “contemplar” la coyuntura que atraviesa el sector industrial, por el impacto que tendrá el último ajuste de las tarifas sobre la competitividad del sector.

En la discusión del ajuste del ente energético, el Ministerio de Industria intentó –sin éxito– ante la iniciativa de Economía, que el incremento fuera solo de 3,9%, como había solicitado UTE para reflejar en las tarifas la salud financiera del ente, según dijeron a El Observador fuentes del Poder Ejecutivo. Sin embargo, primó la postura del nuevo equipo económico, que encabezará el actual vicepresidente Danilo Astori y se aprobó un ajuste medio de 6,9%, con el ojo puesto en la recomposición de las cuentas públicas.

“Son conscientes (por el gobierno) que las tarifas de la energía deberían reducirse para recuperar la competitividad que necesita Uruguay”, aseguró el titular de la CIU. Agregó que una reducción de las tarifas de la energía no solo beneficiaría a los industriales que colocan su producción en el exterior, sino también a aquellos que están abocados al mercado interno.
Corallo desconoce qué tipo de herramientas o mecanismo utilizará el gobierno para que la energía eléctrica resulte más barata para el sector. De todas formas, reveló que en esta oportunidad no se está pensando en otorgar beneficios a aquellos empresarios que realicen mejoras en eficiencia energética, como se aplicó el año pasado.

“Entendemos que hay mecanismos que, sin modificar la tarifa, podrían beneficiar a las industrias que son intensivas en el consumo de energía”, señaló Corallo. Asimismo, indicó que una rebaja de los costos también beneficiaría a las pequeñas y medianas industrias que muchas veces son las que tienen mayores problemas para acceder al financiamiento.
“Creo que la solución vendría por lo que ya se ha aplicado en otros países que contempla una reducción específica para la industria. Entiendo que el gobierno –a medida que su situación fiscal lo permita–, debería también trasladar una baja para el sector residencial”, consideró
El nuevo Consejo de la Cámara de Industrias (CIU) tiene previsto reunirse con el ministro Kreimerman el próximo 11 de febrero para despedirlo y darle la bienvenida a la nueva jerarca que asumirá en su lugar, Carolina Cosse. “Somos optimistas en que el ministro pueda traer para esa instancia una noticia que pueda empezar una senda de mejora de la competitividad del país”, señaló Corallo.

Costo elevado

De acuerdo al informe a diciembre (que no contempla los ajuste de enero de UTE y ANCAP) de la consultora SEG Ingeniería, Uruguay era el país de la región que tenía el mayor costo de la energía eléctrica industrial de media tensión, con un precio de US$ 127 por megawatts/hora (MWh), por delante de Brasil con US$ 115, Chile
US$ 99 y Argentina US$ 30.

También Uruguay sobresalía con el mayor costo de fueloil y gasoil respecto a estos países de la región con un valor de US$ 0,85 y
US$ 1,66 por litro, respectivamente.

La energía es un componente importante en la estructura de costos de los industriales. Hay casos donde esta fuente representa al 15% o 20% de su paramétrica de costos. “Todo aquello que conduzca a mejorar la competitividad ya sea en un punto de la paramétrica de una industria es importante”, resaltó Corallo.

En paralelo, el titular de la CIU dijo que su gremial planteará, una vez que asuman las nuevas autoridades del Ministerio de Industria y el Ministerio de Economía, tratar de buscar otras medidas por fuera de lo energético que conlleven a mejorar la competitividad, como revisar el sistema de aportes a la Seguridad Social, el régimen de devolución de impuestos, entre otros mecanismos.

Los datos del núcleo duro de la industria –sin considerar grandes actores del sector manufacturero, como la refinería de ANCAP, UPM, Montes del Plata y la planta de Pepsi, estas tres últimas en régimen de zona franca–, vienen mostrando hace varios meses señales de estancamiento y los empresarios no prevén grandes cambios para el corto plazo.
De hecho, en el penúltimo mes del año pasado, la actividad de ese núcleo cayó 1,3% respecto a igual período de 2013, de acuerdo a los datos divulgados por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y procesados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador.

El descenso se dio en 10 de los 19 principales sectores que componen la industria manufacturera. Por otro lado, la caída de las horas trabajadas se profundizó en noviembre respecto al mes anterior, en baja de 2,5% interanual en el núcleo duro y 2,2% en el total de la industria, con un retroceso generalizado en 15 sectores.

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