Dos vendedores ambulantes de tortafritas permanecen encadenados a una de las barandas de la escalera de la explanada de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), para protestar por la imposibilidad de desarrollar su trabajo.
Dos vendedores ambulantes de tortafritas permanecen encadenados a una de las barandas de la escalera de la explanada de la Intendencia Municipal de Montevideo (IMM), para protestar por la imposibilidad de desarrollar su trabajo.
Los trabajadores sostienen un cartel que reza: “Por trabajo con dignidad. Asociación de Tortafriteros”.
Los casi 300 puestos precarios que venden tortafritas en Montevideo no tienen habilitación porque la IMM considera inapropiado que funcionen. Aunque algunos tienen lugares establecidos hace mucho tiempo, son multados sólo cuando un equipo de inspectores de la comuna los detecta.
Tras una advertencia, en la segunda instancia los funcionarios le retiran los implementos (garrafas, carro, ollas, etcétera). Para recuperarlos deben pagar una multa de 10 Unidades Reajustables ($ 4.786).
Para determinar la prohibición de la venta de tortas fritas y afines en puestos ambulantes, la IMM detectó además que, en general, los puestos no tienen disponibilidad de agua potable, en particular para materiales y manipuladores. Además, el medio empleado para hervir puede implicar el uso de combustibles con riesgo de contaminar los alimentos.
La ubicación de los puestos también se presta a contaminación de distinta naturaleza, como hollín y otros contaminantes de vehículos, particularmente aportados por el ambiente y por la proximidad con residuos urbanos y con animales.
(Observa)