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Lezhava, de 66 años, explicó este sábado a EFE que viajará con su amigo ucraniano Leonid Mikula, otro aventurero empedernido de 63 años que tiene a su vez de fama de "hombre-zancos" por los recorridos que ha hecho por el mundo caminando en esos palos atados a los pies.

El ingeniero georgiano alcanzó la fama en este país del Cáucaso y en los círculos aventureros por su viaje en bicicleta, en la que dio la vuelta al mundo entre 1993 y 2002.

La vida de Lezhava dio un dramático giro a los 46 años, cuando le diagnosticaron gangrena en el intestino delgado y los médicos le avisaron de que tenía los días contados.

Con una voluntad de acero, Lezhava adquirió tal fortaleza en los brazos que podía hacer hasta 5.011 flexiones a la hora, 43.955 en doce horas y 4.800.000 anuales, lo que le valió once menciones en el libro Guinness de los récords.

Durante su periplo mundial Lezhava pisó dos veces el suelo de la Antártida y entonces se prometió que un día llegaría al Polo Sur.

Mikula también tiene menciones en el libro Guinness, pues hace veinte años viajó del punto más meridional al más septentrional de la URSS, 5.800 kilómetros desde Kushka hasta el cabo Cheliuskin.

Hace cinco años, Mikula recorrió 2.200 kilómetros en zancos a través de Hungría, Alemania y Francia hasta llegar al meridiano de Greenwich en Gran Bretaña, y en 2001 realizó un periplo combinado en bicicleta y zancos por Italia y Francia.

El casco estará hecho de un material plástico especial resistente y tendrá una cabina para protegerse del frío, dormir y cocinar.

"Le quitas las ruedas y se convierte en un trineo", explicó el explorador, quien añadió que en el mar el anfibio se convierte en velero, pues su antena se transforma en mástil y se ajusta una vela.

Pero para repetir a su manera la hazaña del noruego Roalf Amundsen, el primer hombre que llegó al Polo Sur en 1911, los viajeros aún deben recaudar 100.000 dólares, y Lezhava solicitó una audiencia al presidente georgiano, Mijaíl Saakashvili, para pedirle fondos.

(EFE)

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