El martes el Teatro de Verano volvió a recibir a bandas internacionales para el festival Rock n’ Fall, una tendencia que por suerte se sigue repitiendo en Montevideo.
El martes el Teatro de Verano volvió a recibir a bandas internacionales para el festival Rock n’ Fall, una tendencia que por suerte se sigue repitiendo en Montevideo.
La primera fecha contó con las presencias de Pixies, Vampire Weekend y Johnny Marr, mientras que la apertura estuvo a cargo de los locales Hermanos Láser.
La banda de los hermanos Sebastián y Martín Cáceres, que abrió con temas de su disco homónimo, sirvió de antesala para la variada mezcla de grupos que le precedió. Su pop con tonos de country fue ideal para cerrar la tarde y sus melodías contagiosas dejaron al público entusiasmado para recibir al resto de los artistas.
Luego fue el turno del inglés Johnny Marr, quien conquistó al público con sus versiones de su exbanda, The Smiths, los indies de Vampire Weekend y los clásicos alternativos Pixies.
Si bien se trataba de bandas convocantes, esta vez el festival parece haber sido afectado por la sobreabundancia de propuestas musicales que hubo y hay en las próximas semanas: si bien la platea baja estaba repleta, gran parte de las butacas altas estaban vacías.
Distorsión alternativa
Pixies, por segunda vez en el Teatro de Verano, trajo sus 27 años de carrera consigo y además hizo sonar varios de los temas incluidos en su próximo disco, Indie Cindy.
Con un (tal vez demasiado) extenso set –en entrevista el baterista David Lovering prometió unos 30 temas y hora y media de show–, la banda recorrió infaltables como Bone Machine (que abrió el show), Monkey Gone to Heaven, Here Comes Your Man, y los más recientes What Goes Boom y Blue Eyed Hexe, en una sucesión sin descanso, que se transformó en una paliza de distorsión a todo volumen. El público, por su parte, pogueó al borde del escenario, provocando algunas caídas entre los asistentes que como postes desafiaban el vértigo de estar parados sobre los asientos.
Paz Lenchantin, bajista de larga data en bandas alternativas como A Perfect Circle y Zwan, demostró estar a la altura de las circunstancias. Si bien llenar los zapatos de Kim Deal era una tarea difícil, la cumplió con un estilo que osciló entre lo delicado y la dureza del rock, con peludeo incluido.
Pop elegante
Casi del lado opuesto de Pixies estuvo Vampire Weekend: un cuarteto de chicos universitarios hipsters de voz suave y melodías divertidas. Una rareza para el público que no los conocía, y el motivo principal para comprar la entrada, para otros tantos.
Presentando al reciente ganador del Grammy, Modern Vampires of the City, la banda llega en un pico de popularidad que primero cultivaron en las esferas independientes neoyorquinas y ahora por el mundo.
Se trató de un set realizado con la misma perfección que el pelo de su líder, Ezra Koenig. Hubo hits como los coreados Oxford Comma, A-Punk y Cousins, y temas que representan al Vampire Weekend más reciente: Diane Young, Step y Hannah Hunt.
Al igual que Pixies, la banda ofreció también a otro de los bajistas que se destacaron en el festival: Chris Baio se ganó la atención del teatro y varios aplausos con su aptitud para el baile. Decir que por sus pintas y canciones pop apelan al público femenino, si bien es cierto, es casi discriminatorio. Allí todos bailaron.
Corte inglés
Johnny Marr brindó otro tipo de elegancia al escenario del Teatro de Verano: la del inglés que muestra sus raíces punk.
El exguitarrista de The Smiths, junto a un prolijo trío de músicos, atrajo a un gran grupo de fans y cumplió con sus expectativas tocando varios de los temas que llevaron a la fama al grupo.
Con Stop Me If You Think You’ve Heard This One Before, How Soon is Now?, Bigmouth Strikes Again y el final con There is a Light That Never Goes Out (dedicada al público del teatro y los que se encontraban del otro lado del tejido) la banda emocionó al público. Los asistentes escucharon con atención a los temas del guitarrista que aparecen en su primer disco solista, The Messenger, y se sorprendieron con su versión de I Fought the Law, mítica canción que dio a conocer The Clash. Un derroche de rock inglés.