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Las autoridades comenzaron el lunes a fotografiar y tomar las huellas dactilares de los extranjeros que ingresan a Estados Unidos, como parte de un nuevo programa que según el gobierno dejará las fronteras "abiertas a los viajeros pero cerradas al terrorismo".

Un programa similar comenzará a ser implementado más adelante en puestos fronterizos terrestres, entre ellos los de México. El secretario de Seguridad Interna, Tom Ridge, acudió al Aeropuerto Internacional Hartsfield-Jackson de Atlanta para reunirse con los primeros pasajeros que iban a llegar y que iban a ser los primeros en someterse al nuevo sistema.

Ridge dijo que en el periodo de prueba del programa 21 personas indeseadas han sido detectadas en el aeropuerto internacional de Atlanta, uno de los más dinámicos de la nación. Esas personas, que estaban incluidas en listas de criminales del FBI por haber cometido delitos relacionados con drogas, violaciones o fraude de visa, fueron repatriadas a sus países de origen.

Las fotografías serán utilizadas para ayudar a crear una base de datos del gobierno. Se estima que unos 24 millones de extranjeros serán fichados cada año, aunque algunos de ellos serán visitantes que entraron y salieron de Estados Unidos más de una vez. La medida ha generado malestar en otros países, incluso en Latinoamérica.

Otros países de América Latina y Europa estaban estudiando los efectos de las disposiciones estadounidense y la respuesta correspondiente de sus gobiernos. El nuevo programa estadounidense "es un acto absolutamente brutal, una amenaza a los derechos humanos, una violación de la dignidad humana, xenófobo y parecido a los horrores cometidos por los nazis", dijo el juez federal brasileño Julier Sebastiao da Silva en una decisión emitida el martes.

(AP)

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