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El gobierno de Donald Trump aprobó este martes nuevas sanciones contra Irán por su programa de misiles balísticos y su comportamiento "pernicioso" en Medio Oriente, no obstante lo cual Washington decidió mantener por el momento el histórico acuerdo internacional sobre el programa nuclear de Teherán.

El acuerdo sobre el programa nuclear iraní, un éxito de la diplomacia de Barack Obama y de la política internacional de no proliferación, había sido firmado el 14 de julio de 2015 en Viena por Irán y las grandes potencias (Estados Unidos, Rusia, China, Francia, Reino Unido y Alemania).

Durante su campaña electoral, Trump había denunciado este acuerdo y prometió renegociarlo y ser más duro con Irán.

Pero este lunes, su gobierno admitió que Teherán "cumple las condiciones" del texto, que contempla un control internacional de la naturaleza pacífica del programa nuclear a cambio de un levantamiento progresivo de las sanciones que pesan sobre la economía iraní.

En materia estrictamente nuclear, el gobierno de Trump "certificó" el lunes de noche ante el Congreso, como tiene que hacer cada tres meses, que Irán respetaba los términos del acuerdo en vigor desde el 16 de enero de 2016, y que la administración seguirá por tanto levantando las sanciones directamente vinculadas al acuerdo.

Aún así, los departamentos de Estado y del Tesoro impusieron este martes nuevas sanciones legales y financieras contra 18 personas e instituciuones iraníes vinculadas al programa de misiles balísticos y al cuerpo de Guardianes de la Revolución, ejército de élite de Irán.

"Estados Unidos sigue profundamente preocupado por las actividades perniciosas de Irán en Medio Oriente, que erosionan la estabilidad, la seguridad y la prosperidad de la región", dijo la portavoz de la diplomacia estadounidense, Heather Nauert.

Irán anunció medidas de represalia en reacción a las nuevas sanciones estadounidenses, según un comunicado difundido este martes por la agencia oficial Irna.

"El Ministerio de Asuntos Exteriores, al tiempo que condena la decisión estadounidense, sin sustento, de imponer sanciones ilegales contra otras personas, va a sancionar en contrapartida a individuos y entidades estadounidenses que hayan actuado contra el pueblo iraní y otros pueblos musulmanes", señala el comunicado.

En paralelo, la diplomacia estadounidense reclama la "liberación inmediata de todos los ciudadanos estadounidenses injustamente detenidos en Irán", entre ellos el último en el tiempo, Xijue Wang, un estudiante de doctorado condenado este fin de semana a 10 años de cárcel por espionaje. Washington, que no tiene relaciones diplomáticas con Irán desde 1980, criticó a Teherán por su "monstruoso balance en materia de derechos humanos".

Sin embargo, "las otras actividades nefastas de Irán sabotean las 'contribuciones positivas' a la paz y a la seguridad regionales e internacionales que se suponía resultarían" del acuerdo nuclear, dijo Nauert.
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