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Por Sylvie Lanteaume, AFP

Rice advirtió los riesgos de volver al "viejo" Medio Oriente, con un cese al fuego permanente que "permita a terroristas lanzar ataques en el momento y en los términos de su elección, y amenazar inocentes, árabes e israelíes, en toda la región".

El presidente estadounidense, George W. Bush, confirmó esta visión del conflicto el sábado en una alocución radial: "A largo plazo, la paz vendrá solamente de la victoria sobre la ideología terrorista del odio y el miedo".

"Lo que está en juego en esta operación actual, no es solamente la seguridad de Israel, el futuro democrático de Líbano y la estabilidad de la región, también el principio central es la guerra contra el terrorismo", dijo Netanyahu.

"La ofensiva israelí ha otorgado involuntariamente a Hezbollah la oportunidad de demostrar no solamente que Israel sigue siendo el enemigo principal de Líbano, sino que Hezbolá es la única fuerza capaz de enfrentarlo", señaló el domingo en el Washington Post la profesora de la estadounidense Universidad de Beirut, Amal Saad-Ghorayeb.

Damasco lo tiene claro. "Siria apoya a Hezbollah porque Hezbollah es un movimiento de liberación nacional", declaró el domingo a la cadena CBS el embajador de ese país en Estados Unidos, Imad Moustapha.

"Cualquiera que se atreva a oponerse a la ocupación israelí y sus políticas anexionistas en Medio oriente inmediatamente es catalogado de terrorista y es desacreditado", criticó.

Ankara ha amenazado con atacar militarmente en el norte de Irak bases del PKK, que recientemente multiplicaron sus operaciones sangrientas en el sureste turco.

"El terrorismo es terrorismo en todas partes", declaró recientemente el primer ministro turco". "Es inaceptable que se tolere las acciones de un país pero no las de otro país", agregó.

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