Del total de jóvenes que egresaron del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), 90% obtuvo un trabajo poco después de terminar su capacitación.
Del total de jóvenes que egresaron del Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop), 90% obtuvo un trabajo poco después de terminar su capacitación.
Para insertar a los jóvenes en el mercado de trabajo, señaló, “es necesario mucho más que un proceso de capacitación adecuado: hay que reconstruir muchos vínculos perdidos”.
El primero es con el sistema educativo. El Inefop ofrece cursos de capacitación específica. Pondera las áreas de interés y habilidades del joven con aquellas actividades donde tenga una mayor oportunidad de salida laboral. Desde administración y contabilidad, hasta auxiliar de cocina u operario forestal. El abanico de cursos depende de la oferta de capacitación disponible y de las necesidades del mercado laboral.
El segundo vínculo a restablecer es con el mercado de trabajo. El Inefop lo llama “capacitación en áreas transversales”. A los jóvenes que carecen de hábitos laborales se les enseña a respetar una rutina, a seguir las reglas de la actividad, a mantener una presencia adecuada y a trabajar en equipo. “Contar con esas habilidades es clave no tanto para conseguir un trabajo, pero sí para mantenerlo”, explicó Rodríguez. “Frecuentemente ocurre que por no tener integrados esos recursos, ocurren roces en el trabajo que rompen la relación laboral”, explicó.
Por eso, además de generar hábitos, el Inefop realiza un seguimiento de sus egresados hasta un año después de terminar los cursos. “A veces alcanza con levantar un teléfono y preguntar si está todo bien”. En caso de que haya podido acceder a un trabajo pero por algún motivo lo haya perdido, el instituto trata de mediar entre el joven y la empresa para solucionar el conflicto, y así restablecerlo a su actividad. “Se le ayuda a elaborar una currícula y pensar a futuro. Es un objetivo expreso que el joven arme un proyecto de vida que incluya el trabajo y el estudio”, explicó Rodríguez.
Pero hay además un tercer vínculo que recomponer. “El joven tiene que recobrar su autoestima”, dijo Rodríguez. En algunos centros de estudio vinculados a Inefop, que trataron con población de muy bajos ingresos, se les brindó un uniforme a los jóvenes o se enseñó a maquillar a las mujeres. “Eso mejoró notablemente la imagen que tenían de ellos mismos. Estos aprendizajes sencillos realmente los integran a la sociedad. Pero para eso se necesita un seguimiento individualizado”.
Restricciones de oferta
La limitante que encuentra el instituto para expandir el alcance de sus programas no se encuentra en los recursos ni en la población interesada, sino en la oferta de capacitación del mercado local.
“Inefop contrató este año la totalidad de la oferta educativa que se presentó a los llamados y superó los requerimientos técnicos”, de modo que el instituto agotó el potencial del mercado.
Para 2012, intentará promover la formación de instituciones que capaciten en tareas específicas, fundamentalmente en el interior, mediando entre los agentes de capacitación y los interesados.
Un fondo contracíclico
El Instituto Nacional de Empleo y Formación Profesional (Inefop) buscará el mecanismo para realizar un fondo contracíclico que permita realizar políticas activas de capacitación y empleo ante un eventual revés del ciclo económico. Actualmente el fondo asciende a US$ 50 millones y los gastos realizados año a año se cubren con los ingresos provenientes de 0,125% del sueldo de los trabajadores y de un monto de igual magnitud aportado por los empresarios. Al superar sus objetivos de gestión de este año, Rentas Generales aportará un adicional. En 2011 el presupuesto del instituto fue de $ 340 millones, unos US$ 17 millones, al tipo de cambio actual.