La convicción lo describe. Un día armó el bolso y con el dolor en el alma abandonó Los Céspedes. Había integrado el plantel de Nacional campeón Uruguayo 2000. Pero como no tenía lugar, tres años después asumió que era hora de salir. Y se fue a Plaza Colonia. Con lo puesto. Con una mano atrás y otra adelante. Pero con la convicción de que iba a triunfar.
El adiós de un líder
Capitán en los equipos que defendió, se ganó un lugar en el corazón de los uruguayos