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Una nueva zafra arrocera que debe hacer frente a los altos costos y que logra un nivel de excelencia productiva. Aspectos que se repiten año tras año y que en términos literarios podrían ser descriptos como el leit motiv del arroz. Pero que este año se dan aumentados. Por un lado, la devaluación de Brasil acentúa los desafíos comerciales. Por otro, la buena cosecha se logró luego de una de las siembras más tardías y complicadas que se recuerden. La productividad y la calidad del grano serán el caballo de batalla del sector arrocero.

De menos a más, ese ha sido el desarrollo del cultivo de arroz 2014/15. Tras un comienzo de zafra complicado por las abundantes lluvias que retrasaron la siembra y generaron excesos pérdida de chacras, el tramo final del cultivo ha sacado provecho de la excelente luminosidad que caracterizó a febrero y marzo. De las 162.000 hectáreas sembradas –la menor área desde 2008/09-, a comienzos de semana se había cosechado alrededor de 70% en el total del país.

Pero con menos área seguramente se logre más arroz que el año pasado. El rendimiento promedio en las chacras podría ser récord y alcanzar un máximo en el registro histórico. Las estimaciones apuntan a una producción media en el entorno de 8.600 kg por hectárea (equivalente a 172 bolsas/ha), lo que marca una suba de 7% en relación al promedio obtenido en la zafra anterior y de 3% por encima de los 8.400 kg de la campaña 2010/11, que hasta el momento es el mayor registrado. La producción rondaría las 1,4 millones de toneladas, 4% superior a la de 2013/14.

Raúl Uraga, gerente agrícola en Saman, dijo que el rendimiento esperado está “ajustando al alza, el arroz atrasado viene rindiendo bien”. Agregó que también la calidad es muy buena tanto a nivel blanco total como entero e incluso destacó que este “sería el segundo mejor año en la historia (de la empresa)”.

“No recuerdo condiciones de cosecha como esta”, puntualizó Hernán Zorrilla, vicepresidente de la Asociación de Cultivadores de Arroz (ACA). En tanto destacó que las estimaciones de rendimiento están por encima de las realizadas a fines de enero, cuando se tenía un régimen de una lluvia semanal, la caminería estaba deshecha y se creía que no permitiría entrar a las chacras. “Febrero y marzo fueron meses excepcionales, históricos tal vez en temperatura y luminosidad, que beneficiaron a los cultivos que fueron sembrados en noviembre. Un 40% del área fue sembrado en dicho mes, hacía mucho tiempo que no sembrábamos tanta superficie y tan tarde”, dijo.

Amenazas a exportaciones
A pesar de su buena calidad, colocar la producción a un precio satisfactorio no será algo fácil. El arroz de la nueva zafra se coloca en un ambiente muy fuertemente competitivo.

Algunos sitios web del exterior han informado alguna venta importante del grano de la nueva zafra. La colocación de 90.000 toneladas a Irak, a US$ 527 la tonelada, que comenzarán a ser cargados a mediados de mayo, podría ser un buen comienzo para la zafra. El arroz estadounidense no habría sido elegido en esta compra, que fue por 210 mil toneladas.

La competencia estadounidense promete ser muy ardua. La ley agrícola aprobada el año pasado (Farm Bill) asegura precios mínimos a sus productores y les permite exportar a menores precios sin que baje el área sembrada. Por otra parte, cuenta con una mayor facilidad de entrada a raíz de los tratados de libre comercio que mantiene en destinos centroamericanos y sudamericanos –como Perú– que constituyen mercados centrales para el grano uruguayo. En estos años Uruguay ha conquistado mercados en América (México, Perú, Costa Rica) que se hacen cada vez más difíciles de mantener ante esta competencia.

Otra competencia que ha aumentado es la de Tailandia, el principal exportador mundial. Tras varios años de acumular reservas en un esquema de compras a altos precios, ahora se está desprendiendo de esos excedentes. La cosecha 2014/15 bajó levemente respecto al año anterior. Cayó en 350.000 toneladas a 19,15 millones de toneladas, 6% menos.

Pero igualmente su poder de competencia permanece incambiado, con un stock que baja gradualmente tras alcanzar el máximo de 12,8 millones de toneladas en 2012/13. Este año descenderá alrededor de 2,5 millones hasta las 9,3 millones de toneladas. Más oferta que complica a Uruguay, tanto en mercados de bajo precio, como los de Africa, como también en Europa.

Un tercer factor adverso es el movimiento cambiario en Brasil. No solo dificulta la entrada de arroz uruguayo en dicho mercado. Brasil y Paraguay cada vez compiten más con el grano uruguayo en distintos mercados.

Frente a ello, los productores independientes que encontraban en Brasil una oportunidad de negocio enfrentan una perspectiva incierta. “Había una expectativa alta para vender a Brasil, por su siembra tardía y sus bajos stocks (que son los menores en 18 años y en 2015 deberán acabarse). Además, con la bolsa de arroz en reales que dejó de bajar y que se mantiene en R$ 35, los precios esperados eran cercanos a US$ 13/bolsa. Pero ahora con la suba del dólar ronda los US$ 10”, dijo un productor cercano a la frontera. Asimismo, la fuerte entrada de arroz paraguayo a Brasil a un precio de bolsa que ronda los US$ 8 dificulta más las cosas, agregó.

Históricamente se aprecia una fuerte correlación positiva entre el valor de la bolsa en Uruguay y Brasil. La evolución de la cotización brasileña se vio acompañada en el mismo sentido por la uruguaya, que habitualmente supera el precio que se paga en Uruguay.

Si bien desde comienzos de mes el precio del arroz cáscara ha repuntado, se mantiene cercano a los US$ 11/bolsa desde marzo, según los datos publicados por el Centro de Estudios Avanzados en Economía Aplicada de la Universidad de San Pablo (Cepea-Esalq), algo que desde mediados de 2007 no ocurría.

Si bien es muy pronto para estimar en qué nivel se situará, en el mercado local hay quienes esperan que la referencia de precios para el arroz uruguayo que se negocia entre la ACA y las principales industrias ronde los US$ 11 por bolsa.

Eso sería un fuerte ajuste desde los US$ 13,34 (incluyendo devolución de impuestos) que se acordó el mes pasado para la zafra 2013/14. Y haría muy difícil lograr un margen para el productor uruguayo, a pesar de su rendimiento récord y su diferenciación por calidad de grano.

Si bien el incremento del dólar podrá bajar un poco los US$ 2.140 que según la ACA fueron el costo por hectárea en la zafra pasada, la misma no será muy significativa. Con un precio de 11 dólares por bolsa puede esperarse que el área arrocera siga bajando y los problemas de endeudamiento se incrementen. Problemas que se arrastran desde zafras anteriores pero que a pesar de las buenas cosechas parecen agrandarse en este año 2015.

Esperanzas en la reactivación del mercado iraní
El difícil panorama que enfrenta el complejo arrocero uruguayo puede mejorar en el segundo semestre de este año tras el acuerdo alcanzado el jueves de la semana pasada en Suiza entre Irán y las principales potencias de Occidente, que debería levantar las sanciones que pesan sobre el comercio con ese país, principal importador mundial y otrora fuerte comprador del grano uruguayo.

Previo a las sanciones, Irán era un fuerte comprador del grano uruguayo, por el que tienen una clara preferencia, dijeron fuentes industriales a El Observador Agropecuario. “Si se confirma el levantamiento de las sanciones puede ser un factor de gran importancia para esta cosecha”, comentaron.

En 2008, por ejemplo, fue el comprador principal con 156.208 toneladas por US$ 119 millones. En 2013 adquirió 75.331 toneladas por US$ 43,5 millones y, tras ello, no importó más arroz uruguayo.

“Ya hay contactos e interés, pero todavía es muy temprano para generar expectativas. A la fecha para un productor presupuestar el arroz por encima de los US$ 11 por bolsa (de 50 kilos) sería temerario. Las negociaciones para determinar un precio provisorio van a ser muy difíciles”, anticipó un industrial.

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