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Las obras tienen vida y fueron creadas con un espíritu. Si uno las toca, siente que laten porque están vivas”, explica Agustina Esperón. Esta argentina especialista en el estudio e investigación de oficios perdidos y antiguos, fue contratada en junio del año pasado por el consorcio Carrasco Nobile para la restauración del Hotel Casino Carrasco.
El proyecto que involucra a esta emblemática construcción con 90 años de vida es complejo. Requiere de un trabajo muy similar al de un artista plástico, el cual debe volcar toda su experiencia en un cuidado que revalore la obra y le devuelva el esplendor que el paso del tiempo dejó en sus paredes victorianas.

El equipo de trabajo

La primera iniciativa de Esperón rumbo a la restauración del hotel fue buscar mano de obra uruguaya para que integraran el equipo de trabajo. En la Escuela de Bellas Artes seleccionó un grupo de estudiantes avanzados que aceptaron de inmediato formar parte.
Un grupo de 17 alumnos de la Escuela de Bellas Artes, junto a Esperón como restauradora y Renato Gobea, maestro yesero cubano de la Escuela de Restauración de La Habana, están a cargo del proceso de restauración del nuevo Hotel Casino Carrasco.
El trabajo debe ser minucioso y requiere de gran delicadeza. Cada una de las molduras del edificio es trabajada a mano y no hay intervención de máquina alguna. “Si bien los chicos de Bellas Artes no tienen el conocimiento de lo que es la conservación de una obra de arte, sí tienen la mano”, asegura Esperón.

De todos

Así como en los años 30 los uruguayos sentían que el edificio les pertenecía, hoy Carrasco Nobile busca generar el mismo sentimiento. Por ejemplo, la empresa maneja la posibilidad de instalar un sistema de visitas guiadas para todo público una vez que la obra esté más avanzada.
“Estos edificios se consideran vivos, no son estáticos, porque se van a seguir usando y van a tener funcionalidad”, explica Esperón. Así es que tanto las personas como la ciudad en sí misma y sus movimientos urbanos, se deberán ir adaptando a las necesidades de la actualidad. La reconstrucción del Casino Carrasco previó esto.

Un toque personal

El Piano Nobile del edificio, conformado por toda la planta baja, la recepción, el salón de reunión y fiestas, la confitería y el comedor, serán conservados tal cual fueron diseñados en el momento de su concepción por los arquitectos franceses Jacques Dunant y Gastón Mallet.
De todos modos, existe una convención universal que habla de un cierto margen de aggiornamiento para los edificios. “Encontramos el Hotel Carrasco histórico, respetamos su historia y le devolvemos su armonía”, dice Esperón, y refuerza la idea de que el edificio es dinámico, un concepto que debe quedar grabado.

INVESTIGACIÓN DE CUATRO PASOS
Lo primero es recolectar toda la información histórica sobre la obra de arte. Una vez obtenida, se empieza a conectar históricamente con las modalidades de la época: cómo se trabajaba y cuáles eran las manufacturas de aquel entonces. El diseño y refinamiento del Hotel Casino Carrasco es europeo y del siglo XVIII, muy artesanal en lo que son sus terminaciones. El segundo paso es el estudio arqueológico de los paramentos. Qué había en las paredes y qué fue pasando con el paso del tiempo. Allí se encuentran las distintas capas de pintura que sirven de muestras para la lectura de la historia del edificio. Otra fuente son los estudios científicos. Se extraen muestras y se llevan a un laboratorio. Ahí se analiza la composición química y la fuerza mecánica de las piezas, para conocer su resistencia. El aspecto humano es el último factor de información, pero no por ello menos importante. De él forman parte todas aquellas versiones o historias relatadas por personas mayores que han estado los comienzos del hotel.

Cultura conservacionista

La responsabilidad de los restauradores no termina con la reinauguración del hotel, estimada para dentro de un año. El objetivo es que los alumnos de Bellas Artes que hoy trabajan en la obra se conviertan en futuros conservadores de la misma. “En esta restauración van a ser los cuidadores del patrimonio Yo me vuelvo a mi país”, confiesa Esperón.
Un factor en contra, aunque envidiado por varios extranjeros, es el clima marítimo. El hecho de que el hotel esté frente al Río de la Plata afecta a los dorados y las terminaciones finas que el edificio posee.
Restaurar una pieza implica que algo se destruyó previamente. En cambio, conservar es un término preventivo que refiere al acompañamiento de la obra para que nunca llegue al punto de deterioro. En este caso, como sucede con otros lugares públicos, el cuidado debe será mayor porque estará expuesto a la entrada y salida de gente, a fiestas y reuniones.

Convocatoria

La integración de los uruguayos al proyecto no solo es un llamado para el trabajo artesanal de restauración.

Todos aquellos relatos que tengan que ver con la identidad nacional y que formen parte de la historia del hotel son bien recibidos por los restauradores, quienes buscan trabajar con la mayor precisión posible.

Los colores que recuerdan, los aromas, el ambiente festivo e incluso la situación político social de aquel entonces serán bien recibidos por Esperón a su correo electrónico: . Toda información es importante para esta restauración de la que todos los uruguayos debieran sentirse parte.

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