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En el mediodía del jueves 4 de enero de 2007 llegó la invitación a la redacción de El Observador para ir a una conferencia de prensa en el Ministerio de Transporte en su sede de la Ciudad Vieja. Se presumía que sería algo importante sobre Pluna, pero no trascendió el anuncio que poco después se haría. En la mesa principal estaban los ministros Victor Rossi (Transporte), Danilo Astori (Economía) y Mario Bergara (subsecretario de Economía).

El entonces presidente Tabaré Vázquez no fue a esa reunión a pesar de lo trascendente del tema que se iba a presentar como un logro político de su administración, que pondría fin a la sangría que significó Pluna.

La aerolínea venía de 10 años de una asociación con Varig –que comenzó en el segundo gobierno de Julio María Sanguinetti– que dejó pérdidas del orden de los
US$ 70 millones al Estado uruguayo. En 2005, desde el comienzo del mandato de Vázquez, se empezó a buscar una solución que era transitar nuevamente el camino de la asociación pero esta vez con el Estado en franca minoría. Con el tiempo los uruguayos conocieron la cara de Matias Campiani, principal del grupo LeadGate, que había sido seleccionado como socio mayoritario de la aerolínea de bandera.

El hoy presidente José Mujica, en aquel 2007 senador, no estaba convencido de la elección hecha por un tercero (el broker FicusCapital) para asociar a Pluna. De Campiani se conocía su formación académica en el exterior, que había adquirido Parmalat y que luego la vendió. En el Senado, Mujica dejó en claro que no le gusta que un “extambero agarre un negocio aeronáutico”. “No conozco para nada a estas empresas, pero no me gusta Matías Campiani. ¿Motivos?. No sé, lo digo por olfato, es que de un día para otro arrancó de las vacas para los aviones, dijo Mujica en una interpelación que la oposición le realizaba a Rossi y Astori. Hoy, con las cartas vistas, se comprobó que el olfato de Mujica no falló y también acertó Vázquez al no estar en aquella foto del 2007 donde la izquierda resignaba una de sus banderas y privatizaba la mayoría del paquete accionario de Pluna. La asociación con Leadgate tampoco funcionó y el gobierno de Mujica anunció el jueves que la empresa, por primera vez, dejaría de volar por tiempo “indefinido”.

El costo político lo pagará el ala astorista, y el mujiquismo dejó en claro que el fracaso lo debe asumir el Frente Liber Seregni. Esa lectura fue comentada el jueves a la noche en la Torre Ejecutiva. El vicepresidente de la República, el ministro de Economía Fernando Lorenzo y el de Transporte, Enrique Pintado (ambos responden a Astori) comandaron esta etapa que terminó con la decisión de liquidar a Pluna. En el medio, el presidente de ANCAP, Raúl Sendic, –hombre de la mayor confianza de Mujica–presionó para que Pluna pague su deuda de combustible.

Si bien el proceso que vivió la aerolínea tuvo el asesoramiento legal del secretario de la Presidencia Alberto Breccia, fueron los ministros Lorenzo y Pintado los que debieron enfrentar una interpelación y pagar el costo en el Parlamento y ante la opinión pública.

Una confirmación de cómo el presidente Mujica se despegó de este tema –aunque es quien tuvo la última palabra en todo lo que se decidió– es que ayer, apenas lo mencionó en un acto donde firmó un convenio para techar piscinas de Canelones. Lo mejor “es callarse la boca”, remató.

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