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El 30 de noviembre los uruguayos deberán volver a las urnas para elegir, esta vez, quién será presidente de la República por cinco años. A diferencia que en octubre, la opción es mucho más simple: Tabaré Vázquez o Luis Lacalle Pou. Sin embargo, de forma indirecta ese balotaje se convierte en plebiscito de la indecisión del presidente José Mujica, como la llegada a Uruguay de presos de la cárcel de Guantánamo o la firma de un contrato con la minera Zamin Ferrous (Aratirí). El mandatario ha dicho en las últimas semanas que aguardará la opinión de quien llegue al gobierno para cerrar esos y otros temas.

Será plebiscito porque Vázquez y Lacalle Pou tienen posiciones distintas sobre los dos temas principales en los que Mujica esperará opinión de su sucesor. Vázquez está a favor de acordar con Aratirí para extraer millones de toneladas de hierro de Valentines (Treinta y Tres), y está a favor de recibir en carácter de refugiados a seis presos de Guantánamo. En cambio Lacalle Pou se opone a los dos planteos.

“Soy partidario, sí ¿como no? El Uruguay necesita seguir creciendo, desarrollándose a efectos de que su gente siga viviendo cada vez mejor. Tenemos muchas riquezas naturales, hay que recurrir a ellas para seguir creciendo económicamente. Hay que hacerlo con cuidado, hay que preservar el medio ambiente, hay normativas a nivel nacional e internacional que lo aseguran. Y racionalmente hay que buscar esos recursos naturales para crecer económicamente y que los uruguayos podamos vivir mejor”, dijo Vázquez en rueda de prensa en medio de una recorrida de campaña por el interior.

Lacalle Pou, en cambio, se opone a la megaminería a cielo abierto por motivos ambientales. De todos modos advierte por efectos adversos de firmar un contrato con Aratirí. “Esa firma de contrato, si el estudio de impacto ambiental como muchos pensamos es negativo, va a generar una indemnización por parte de quienes están suscribiendo el contrato”, dijo el candidato blanco al disertar sobre el tema en el Paraninfo de la Universidad de la República.

El caso de los presos de Guantánamo fue muy discutido en la campaña previa a la primera vuelta de octubre. Los blancos exigieron a Vázquez una definición acerca del acuerdo diplomático del gobierno uruguayo con Estados Unidos. El candidato del FA dijo que acompañaba la medida, y la calificó de humanitaria.

La fórmula del Partido Nacional, en cambio, se opone de forma radical al cuerdo, que a decir del candidato a vicepresidente Jorge Larrañaga es un “pacto yankee”.

Por lo tanto si bien el balotaje definirá quién será el nuevo presidente, de paso, como en una carambola a tres bandas, se pueden definir estos temas polémicos.

Temas:

Decisión 2014

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