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Desde hace más de 84 años, los Harlem Globetrotters deleitan a diferentes tipos de audiencias alrededor del mundo. Desde aquel nebuloso pero ahora mítico primer partido en el pueblo de Hinckley, Illinois, en enero de 1927 hasta lo que este sábado se verá en el Palacio Peñarol a partir de las 21 (el domingo también hay partido, pero a la hora 20), la historia del legendario equipo se despliega como un libro abierto, lleno de sucesos que acompañaron las diversas décadas que han atravesado dentro y fuera de una cancha de básquetbol.

Paradójicamente, el equipo no surgió en el barrio negro de Harlem de la isla neoyorquina de Manhattan, sino a miles de kilómetros de allí, en una barriada del sur de la industrial y fundida Chicago, a finales de la década del ‘20.

El empresario deportivo Abe Saperstein vio el filón comercial de un equipo que hacía exhibiciones antes de las fiestas y los bailes en los gimnasios de básquetbol. Bautizó al equipo con el nombre de Harlem porque le traía reminiscencias de los jugadores negros. Fue recién en 1968 cuando los Globetrotters juegan su primer partido “de local” en el barrio.

Con el pasaje de los años, los Trotters hicieron de su uniforme de musculosa azul y pantalón blanco con rayas rojas una marca registrada y al mismo tiempo fueron inclinando su espectáculo hacia lo cómico. Por eso, entre otras cosas, este artículo no se publica en el suplemnto deportivo.

Grandes estrellas de la NBA se integraron en diferentes épocas a los Globetrotters, como el emblemático hombre récord de la NBA Wilt Chamberlain.

La introducción de jugadas jocosas pero tremendamente complicadas, como “los 4 puntos” –que se consiguen embocando desde unas alfombras colocadas en extremos lejanos al aro–, maravillas del dominio del balón, bromas que incluyen agua a rivales y a jueces, parodias de otros deportes pero con la pelota que siempre es naranja pero ellos la hacen tricolor, chistes, risas payasescas y ventosidades, a esta altura son clásicos de la factoría de los Trotters, que han hecho de la cancha un verdadero circo, un stand up del básquet.

Hoy están comandados por Scooter Christensen, Handles Franklin y Special K Daley, de la nueva generación de jugadores estrellas de los Trotters.

Los que concurran este sábado (y a la función especial que se agregó para este domingo domingo) deben saber que están viendo historia en directo. Y podrán decirles a sus hijos y nietos que una vez, en un frío día de julio, vieron en la cancha a los míticos Globetrotters. l
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