El batllismo tricolor
Como hizo Batlle y Ordóñez a principios del siglo XX, el Frente Amplio se presenta como el heredero de la defensa de los más débiles
Corría el año 1911, José Batlle y Ordóñez recién asumía su segunda Presidencia y el embajador inglés en Uruguay, Robert Kennedy, estaba perplejo ante la “febril actividad” de la renovada administración. “La cantidad de proyectos es perfectamente asombrosa”, le escribió Kennedy al gobierno de Inglaterra para informarle acerca de ese político que en cuatro meses había logrado aprobar 112 leyes y esperaba la pronta concreción de otros 100 proyectos
Además, al igual que aquel batllismo, la izquierda basa su principal apoyo en la intelectualidad, en los sectores medios y medios-bajos de la población y en el aparato del Estado.
“Que los ricos sean menos ricos para que lo pobres sean menos pobres”, decía Batlle y Ordóñez. “Que paguen más los que tienen más, para que paguen menos los que tiene menos”, dice el líder frenteamplista Tabaré Vázquez.
En un análisis del politólogo Luis Eduardo González, publicado en Búsqueda el jueves 17, se observa que “desde el punto de vista de la población el Frente Amplio ocupa hoy un espacio que en ideas, actitudes y políticas es aproximadamente equivalente al del primer batllismo”.
“El Frente Amplio no es (y no lo fueron los colorados de Don Pepe) el partido de los menos favorecidos y mucho menos ‘del pobrerío rural’ como se decía antes”, dice González, en alusión a quienes impulsan las políticas de la coalición y a quienes mayoritariamente las apoyan en las urnas.
Según Cifra, los votantes más firmes del Frente Amplio se encuentran entre los sectores medio-bajos (50%) y medios (49%), y lo apoya el 40% de los uruguayos más pobres.
En una entrevista con El Observador el pasado 25 de agosto, el ministro de Transporte, Enrique Pintado, dijo que al igual que pasó con el batllismo, muchos uruguayos consideran que algunos cambios frenteamplistas llegaron para quedarse. “A veces los procesos de avance ideológico sobre la población son más lentos. El desarrollo no es a pesar de la gente, es con la gente. Lo mismo con los cambios, esos duros que quedan. Ese que nos imprimió el batllismo, que hace que hasta el blanco más blanco piense en clave batllista. Porque generó un sentido en la sociedad, que de a poco se está desplazando por otro que es pariente pero no es igual: el del Frente Amplio”, sostuvo el jerarca.
El martes 22, la Cámara de Diputados aprobó la ley que amplía la licencia maternal y el legislador frenteamplista José Carlos Mahía lo contó a través de su cuenta de Twitter: “Se está aprobando un nuevo capítulo en materia de leyes sociales, se suma a los fueros sindicales, el matrimonio igualitario y largos etcéteras. Bien claro, el Frente Amplio es el batllismo del siglo XXI, la fuerza política que marca la agenda pública de nuevos derechos sociales”, escribió Mahía.
Luego de que Batlle terminara su segundo mandato, el impulso de sus ideas renovadoras mermó considerablemente aunque, acaso por inercia, en los años subsiguientes fueros votadas leyes de alcance “social”, como la que responsabiliza civilmente a los patrones por accidentes ocurridos en horas de trabajo. Casi 100 años después, parte del Frente Amplio quiere que los patrones también puedan ir presos si se les comprueba negligencia.
Entre la primera y la segunda Presidencia de Batlle y Ordóñez, ejerció ese cargo José Claudio Williman, quien sofocó un tanto la efervescencia batllista hasta que Don Pepe volvió al cargo y continuó con sus reformas.
Después, como ya fue dicho, los gobiernos que continuaron a los de Batlle y Ordóñez no tuvieron su arrojo aunque la huella dejada por él no ha podido ser borrada.
Los frenteamplistas ya llevan ocho años de gestión y afirman que han dejado un legado que no tiene marcha atrás. En octubre de 2014, la izquierda competirá para ganarse cinco años de un gobierno que, ya adelantó Vázquez, estará lejos de las pasiones y de las aventuras en las que se embarcó aquel hombre que se erigió en “el escudo de los débiles” cuando el siglo XX recién empezaba.
Batlle y Ordóñez
Ley de trabajo de ocho horas semanales.
Ley de pensiones a la vejez.
Ley de indemnización a trabajadores por accidentes laborales.
Ley de indemnización por despido.
Extensión del derecho jubilatorio al sector privado.
Ley de divorcio. Reconocimiento de la sola voluntad de la mujer como causal de la separación.
Supresión de la enseñanza religiosa en las escuelas del Estado y de los símbolos religiosos en los hospitales públicos.
Supresión de las corridas de toros.
Creación del Banco de Seguros del Estado.
Compra del ferrocarril.
Fundación de un frigorífico con participación mayoritaria del Estado.
Estatización del Banco República y del Banco Hipotecario.
Frente Amplio
Plan de Emergencia que le otorga una partida de dinero a aquellas personas más pobres.
Ley de matrimonio igualitario.
Ley de despenalización del aborto.
Proyecto de despenalización del consumo de marihuana.
Reinstauración de los Consejos de Salarios, ley de fuero sindical.
Ampliación de la licencia maternal y permiso para que la pareja elija si el medio horario laboral lo usufructúa el padre o la madre, o si se dividen el tiempo.
Ley para permitir que las viudas cobren pensión si luego del fallecimiento de su esposo pierden los ingresos con que subsistían.
Habilitación de la jubilación de un trabajador por 50% de su actividad para que le permita seguir trabajando el 50% del tiempo.