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Si bien la inflación se mantiene por encima del rango meta y los analistas estiman que se seguirá así al menos en los próximos dos años, la suba de precios perdió fuerza en el transcurso de 2014, luego de haber rozado el 10% en febrero. Para las autoridades, la inflación sigue estando en “el centro de las preocupaciones de la política económica” y por eso el Comité de Política Monetaria del Banco Central (Copom) decidió intensificar aún más su política contractiva, a pesar de los problemas de liquidez que conlleva para las instituciones bancarias.

En su reunión de ayer –la última de este año– el Copom resolvió reducir aún más el objetivo de crecimiento de la cantidad de medios de pago en circulación. La meta indicativa fijada a fines de setiembre era de entre 8% y 10% interanual para el promedio del cuarto trimestre del año. El objetivo trazado ayer para el primer el primer trimestre de 2015 es de entre 7% y 9%.

Eso implica que el BCU ratificó “el carácter contractivo de la política monetaria adoptada”. Con una inflación de 8% y un crecimiento de la economía –proyectado por la mediana de analistas privados– de 3,4%, el aumento de la demanda de dinero originada por la expansión de la actividad se encuentra muy por encima del aumento de la cantidad de dinero en circulación. De esa manera, la política de emisión del BCU más restrictiva desestimula el consumo y el crédito –encareciendo su acceso–, y fomenta el ahorro en moneda local. Esto tiene como consecuencia un menor impulso sobre los precios.

De hecho, en el cuarto trimestre del año, los medios de pago en circulación crecieron a una tasa de 7,2%, según la autoridad monetaria. Si bien esa tasa se encuentra por debajo del objetivo, el Copom justificó ese desfasaje en una menor demanda de dinero, principalmente, debido a la aplicación de la Ley de Inclusión Financiera, que incentivó “el uso de tarjetas de débito y crédito en detrimento del ciruclante”.

Desde octubre de 2013, los comunicados que publican las autoridades luego de la reunión trimestral del Copom han mantenido una frase prácticamente sin cambios: “la inflación continúa en el centro de las preocupaciones de la política económica”.

Desde entonces, el rango indicativo de aumento de la cantidad de medios de pago en circulación se fue reduciendo. En julio de 2013 –cuando el BCU adoptó este instrumento de referencia, sustituyendo el manejo de tasas de interés–, el rango era de entre 12,5% y 13%.

Eso ayudó a la moderación de las presiones inflacionarias durante este año. En febrero, el encarecimiento de los productos de granja –como consecuencia de condiciones ambientales adversas– y la suba del dólar, llevaron el registro de inflación a un máximo de 9,82%. Desde entonces, la suba de precios mantuvo una lenta pero sostenida tendencia a la desaceleración.

“La política monetaria se ha mostrado más contractiva que en el pasado, fomentando la reducción de las presiones inflacionarias estructurales de la economía”, señala el instituto Cinve en su informe de Actividad y Comercio difundido ayer.

Al cierre de noviembre, el ritmo de aumento de los precios era de 8,05% interanual y la mediana de los analistas encuestados por el BCU este mes esperan que el año termine con un alza de precios de 8,3%.

Además de la política monetaria contractiva, el principal elemento que contribuyó a la reducción de las presiones inflacionarias fue la política de tarifas aplicada desde el segundo trimestre del año pasado. Según los datos procesados por la Unidad de Análisis Económico de El Observador, el ritmo interanual de aumento en el precio de los servicios públicos pasó de 8,3% en febrero, a apenas 1,4% en noviembre.

Si bien la perspectiva es que los precios desaceleren en el mediano plazo su ritmo de aumento, esa moderación será muy paulatina, según las expectativas de los expertos. Para los próximos 12 meses, esperan un alza de 7,9% interanual y para los próximos 24 meses, de 7,84%.

De esa manera, el escenario más probable es de una inflación casi un punto por encima del rango meta –de entre 3% y 7%– trazado por el Ministerio de Economía (MEF) y el BCU, al menos en los próximos dos años.

Contexto externo
Los integrantes del Comité de Política Monetaria (Copom) reconocieron en “consenso” que “la región trendrá un crecimineto modesto”. En su comunicado, señalan que “la baja tasa de inflación en EEUU, le saca presión a la Reserva Federal para ajustar su política monetaria en el corto plazo”. Advirtieron además sobre la desaceleración de China y no prevén un mayor dinamismo para Europa ni Japón.

El déficit fiscal subió en noviembre
Las cuentas públicas registraron en noviembre su mayor deterioro desde agosto de 2003 tras incrementar su déficit fiscal por segundo mes consecutivo. Según los datos divulgados ayer por el Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), el rojo de las cuentas públicas se ubicó en los 12 meses finalizados en noviembre en el equivalente de 3,6% del PIB –en dólares corrientes, US$ 2.000 millones–. En octubre, el déficit era de 3,2% del PIB. En noviembre del año pasado, el rojo de las cuentas públicas representaba 2,2% del PIB, con lo cual el aumento en los últimos 12 meses fue signficativo. Según el comunicado del MEF, los egresos aumentaron 0,3 puntos del PIB respecto al año móvil a octubre principalmetne por las compras de petróleo por parte de ANCAP (0,2% del PIB).

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