ver más

"Nunca había visto un momento igual”, dice convencido Carlos Gutiérrez, el director de la principal agencia promotora del cine latino en Nueva York.Porque esta ciudad, destaca, “sigue siendo la capital del cine extranjero y es el lugar más importante para su visibilidad”.

En su cuenta, el año 2013 tiene una de las cosechas más abundantes de los últimos tiempos: México y Perú encabezan la lista de países con récord en el número de producciones, y Argentina y Brasil han consolidado su mercado local.

Este ha sido, además, el año de las comedias, donde fue coronado como rey Eugenio Derbez. Instructions not included rompió el récord de recaudación de una cinta en español con US$ 44.46 millones, lo que demuestra el impacto en la audiencia latina, un nicho que llena de temor a los distribuidores.

“Fue un año muy sólido”, resume. Derbez, está claro, apostó por lo grande. Pero ¿cómo cumplir la misión autoimpuesta de distribuir, programar y promover el cine latino en la madre patria del sello “Made in Hollywood”?

Gutiérrez explica que hay dos piezas fundamentales en el camino al éxito: en primer lugar, los cineastas y en segundo, el público. Su trabajo, como mediador, parte de ganarse la confianza de los primeros y construir la audiencia. Ninguno de los dos es fácil dado que la distribución cinematográfica es un estanque donde abundan los tiburones que quieren aprovecharse de los realizadores. Además, destaca, tiene como base un modelo anticuado, que está en crisis especialmente por la saturación de producciones audiovisuales digitales.

“Cada vez se distribuyen menos películas”, dice con preocupación.

Esa es una de las razones de ser de Cinema Tropical. La organización celebrará en febrero próximo su 13er aniversario y fue el artífice de uno de los sucesos más importantes en la historia del cine latino: mostró por primera vez al público dos cintas que marcarían el inicio de una época memorable: Amores perros e Y Tu mamá también, de los realizadores Alejandro González Iñárritu y Alfonso Cuarón.

Lo que ha logrado el posicionamiento de Cinema Tropical en la capital de la cinematografía mundial es la “microdistribución”, es decir, promover las cintas latinas en salas de cine y recomendarlas para festivales, así como las campañas de prensa en español e inglés. “Eso es lo que abre las puertas a nivel internacional. Una reseña en el New York Times vale oro para un realizador”, asegura.

“Tenemos todo en contra”, señala Gutiérrez. Al cine latino “le hacen un sandwich”, dice, queda atrapado entre “el eurocentrismo de la crítica” y el desdén de los medios de comunicación hacia la promoción de las producciones.

“El cine extranjero está influenciado por el cine europeo, especialmente el francés, eso le deja muy poco espacio al cine latinoamericano. Cada vez que sale una película francesa acapara toda la atención”. El resto queda marginado no solo desde la crítica sino del espectro mediático.

Ese es el segundo aspecto que a Gutiérrez le parece determinante: los periódicos prefieren apostar a producciones millonarias hechas en Hollywood, porque eso les da ganancias. “El resto queda marginado”, afirma, razón por la cual las cintas carecen de reseñas y críticas que a la larga les ayudan a consolidar un récord.

Film Movement es otra agencia de distribución basada en Nueva York. Tiene más de 11 años operando y durante ese tiempo ha presentado cerca de 30 películas latinoamericanas. “Nos centramos, en general, en películas internacionales de arte y ensayo, y el cine latinoamericano ha crecido muchísimo en este campo en los últimos años, participando y compitiendo en todos los festivales de cine importantes a los que acudimos para adquirir nuestro contenido, como Cannes, Berlín, Toronto, San Sebastián o Guadalajara”, dijo su vicepresidenta de adquisiciones y distribución, Rebeca Conget.

“A pesar de la gran población hispanoparlante en el país, que a menudo hace pensar a la gente que cualquier película en español va a funcionar bien en Estados Unidos, el público para este tipo de cine de autor sigue siendo limitado. A esto hay que añadir que no se puede meter a todo el público latinoamericano en el mismo saco, pues los mexicanos no van a estar tan interesados en películas argentinas, ni los argentinos en películas cubanas”, destacó.

Aun así, Conget piensa que el idioma común sí ayuda a que las películas se vendan mejor en general, ya que pueden ser agrupadas e incluidas en plataformas digitales que se especializan en cine en español, o en festivales regionales a través del país que muestran cine Iberoamericano. “Al mismo tiempo el cine de ciertos países, como Argentina, Chile y Uruguay, entre otros, está siendo apreciado cada vez más por críticos y público no latino, y este conocimiento se traduce a mejores números de taquilla, tanto en cines como en taquilla ‘virtual’, a través de Netflix u otros formatos de VOD (Video on Demand). Después del inglés, las películas en español y francés son las que funcionan mejor con el público a través de todas la plataformas”, apuntó.

Pese a los obstáculos, Cinema Tropical tiene un buen sabor de boca respecto a 2013. Tuvo a cargo la distribución directa de El estudiante, del director Santiago Mitre (Argentina) y Los últimos cristeros, del realizador Matías Meyer (México). Además, se involucró en las campañas de promoción de La noche de enfrente, del director chileno fallecido en 2011 Raúl Ruiz, Infancia clandestina, de Benjamín Ávila (Argentina), y Los condenados, el más reciente largometraje de Puerto Rico, creación de Roberto Busó.

Ya en marcha, el horizonte de 2014 es esperanzador. “Estamos muy entusiasmados porque vienen varios estrenos importantes como la película paraguaya Siete cajas y la chilena Gloria”, adelantó.

Además, el 29 de enero entregarán, por cuarto año consecutivo, los Premios Cinema Tropical. A las categorías de Mejor película de ficción, Mejor película documental, Mejor director de película de ficción, Mejor director de película documental y Mejor ópera prima, han sumado Mejor película latina en Estados Unidos. Esto tiene como objetivo fomentar el acercamiento entre los realizadores y el público.

En total, son 22 películas de ocho países las nominadas. Las cintas que compiten por el premio a Mejor película latina de Estados Unidos son Gloria, de Sebastián Lelio (Chile); No, de Pablo Larraín (Chile); Post Tenebras Lux, de Carlos Reygadas (México); Tanta agua, de Ana Guevara y Leticia Jorge (Uruguay) y Viola de Matías Piñeiro (Argentina).

La presencia de la cinta uruguaya, dirigida por Ana Guevara y Leticia Jorge, no es una casualidad. La historia de un padre divorciado que lleva a sus hijos de paseo a un resort pero quedan atrapados durante un temporal, estuvo presente en la cartelera de decenas de festivales estadounidenses de la mano de la agencia Film Movement y cosechó buenas críticas (ver nota aparte).

La preselección estuvo a cargo de un comité integrado por unos 20 profesionales cinematográficos de Latinoamérica, Estados Unidos, Canadá y Europa. El jurado fue compuesto por el fundador y director de UnionDocs, Chris Allen; la crítica de cine Melissa Anderson y la directora ejecutiva del Tribeca Film Institute, Beth Jansen. Asimismo está integrada por Daniel Loría, editor de ultramar para BoxOffice; Mike Maggiore, programador en Film Forum; el cineasta Paco de Onís; Anita Reher, directora ejecutiva del Flaherty Film Seminar; la cineasta Julia Solomonoff; y la curadora de cine Maria-Christina Villseñor.

Desde Tierra de Fuego, donde se encuentra de viaje, Solomonoff respondió un breve cuestionario sobre su experiencia haciendo la selección de las cintas.

“Creo que hay una gran diversidad: de temas, de enfoques, de expectativas y trayectorias. El cine chileno continúa creciendo y lo hace con voces nuevas y variadas: la novedad chilena de este año son películas de atractivo comercial sin perder la calidad autoral. Entre los mexicanos siguen afianzándose autores con búsquedas personales y surgen nuevos directores jóvenes con gran rigor formal. Entre los argentinos se sostiene la intención de renovación: propuestas de una cierta frescura e intimidad, desde cine intelectual a ‘cine bruto’”, aseguró.

Complace mucho, dice, ver el crecimiento de la producción, diversidad en los relatos, más rigor técnico y artístico, más libertad... “pero eso sigue sin reflejarse en la distribución. De las 14 películas que consideró el jurado (que ya vienen pre-seleccionadas con un criterio riguroso) solo cinco tienen distribución teatral en EEUU”, puntualizó.

Los ganadores serán anunciados a finales de enero en una ceremonia especial en la sede del New York Times en la ciudad de Nueva York.

Seguí leyendo