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Fue gradualmente dejando el mundo figurativo hasta que en los últimas dos décadas de su vida su arte optó completamente por lo abstracto. Sus cuadros se convirtieron en grandes lienzos de rectángulos de color, que vistos de cerca dan la impresión de “tragar” al espectador. A Markus Rothkovitz, conocido a partir de 1940 como Mark Rothko, la falta de referencias lo llevó incluso a numerar sus cuadros en vez de darles un título.

Con los años fue utilizando colores más oscuros. En 1970, ya convertido en una de las máximas figuras del expresionismo abstracto junto a artistas como Willem de Kooning y Jackson Pollock, Rothko se suicidó. El artista, de 66 años, sufría de depresión y dos años antes le había sido diagnosticado un problema en el corazón.

Sobre los últimos tiempos del pintor, cuya familia de origen ruso (actual Letonia) emigró a Estados Unidos en 1910, trata Red. La obra, protagonizada por el argentino Julio Chávez, subirá a escena en el Teatro Solís este viernes, sábado y domingo. Se trata de un espectáculo que reflexiona sobre la profundidad de los vínculos, la naturaleza del arte y la trascendencia-intrascendencia de la vida.

Genial oscuridad

“Lo que comprende Rothko es que, aunque seas el pintor más genial del mundo, llega un momento en que la oscuridad aparece”, sostuvo Chávez, entrevistado por Malena Rodríguez en El Observador TV. Se trata de la tercera vez que el argentino viene a actuar a Uruguay, ya que en 1997 presentó El vestidor, también en el Solís, y en 2006 Ella en mi cabeza, en El Galpón.

“La oscuridad está puesta como la incapacidad de seguir viendo el color. Y el color para un pintor es fundamental. De modo que la oscuridad es un destino inevitable, así que mejor pintemos antes que venga”, bromeó el maestro de interpretación, que además es pintor desde hace tres décadas. No obstante, aclaró el actor de 58 años, Red “es una obra llena de luz, de color. Es un energía de desprendimiento”.

Chávez, considerado por muchos en la vecina orilla como el mejor actor de su generación y que este año volverá a la televisión en el rol de un asesino serial, lleva a escena la primera incursión teatral de Daniel Barone.

El director de Polka ya trabajó junto al intérprete en series como Farsantes y El puntero, con las que el actor ganó dos de sus cuatro Martín Fierro. La obra es de otro peso pesado, el estadounidense John Logan, conocido además por sus guiones de películas como El aviador, Sweeney Todd: el barbero demoníaco de la calle Fleet y la última de James Bond, Spectre.
Red también está protagonizada por Gerardo Otero, que ha trabajado con Claudio Tolcachir y el uruguayo Gerardo Begérez, entre otros, quien encarna al ayudante del pintor.

La relación que establece con Rothko es el centro de la obra, de acuerdo lo describió Logan: “Red no es sobre el arte, en absoluto (…) Yo quería escribir una obra de teatro acerca de los maestros y estudiantes, mentores y discípulos, padres e hijos. Para mí fue siempre muy claro: Rothko era consciente de los jóvenes artistas y de la responsabilidad hacia los jóvenes artistas”.

El contexto toma como referencia un hecho real, que fue el encargo que se le hizo al pintor de realizar unos murales para el restaurante Four Seasons del edificio Seagram de Nueva York.

Aprender a soltar

Consultado por El Observador TV sobre cómo influyó su faceta como pintor en la obra, Chávez, quien además es dramaturgo y astrólogo, sostuvo que tuvo suerte de prescindir “del endiosamiento” que una persona puede tener sobre la pintura cuando no es pintor. “Sé lo que es un taller, lo que es comer mientras pintás y que se te caiga un pedazo de sándwich arriba de la pintura. En ese sentido, creo que he podido colaborar para que el material no se sienta lejano”, sostuvo.

El actor, cuya carrera dio un giro cuando protagonizó en 2002 Un oso rojo, del uruguayo Adrián Caetano, recalcó que, a su vez, el encarnar a Rothko le dio la posibilidad de pegar un salto cualitativo como artista plástico: “Me quita la ilusión de la inmortalidad, el material me pone en contacto con el límite, con la edad, con el tiempo, con lo que hay que soltar. Me acerca más a la realidad del humano. Después de haber hecho Red, cada vez me puedo hacer menos el tonto respecto a lo que es la existencia humana”.

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